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Una vez finalizada la procesión del Corpus Christi, y tras haber bendecido a los más de 1,2 millones de asistentes a la Santa Misa, entre vivas al Papa y aplausos, León XIV ha abandonado el altar de la Plaza de Cibeles y se ha dirigido a la entrada del Ayuntamiento de Madrid de la calle Alcalá. Mientras continuaba una ovación unánime que ha emocionado en varias ocasiones de la ceremonia al Santo Padre, los cuatro miembros de la Familia Real se han despedido del Pontífice con una reverencia y una sentida despedida. Antes de subirse al coche oficial que le ha llevado de vuelta a la Nunciatura, el Papa ha mantenido una breve conversación con los Reyes, en la que Don Felipe le ha comentado la buena acogida que ha tenido su visita a la capital. «Madrid ha respondido bien, ¿eh?», le ha dicho el Rey a León XIV, quien ha respondido con una amplia sonrisa y asintiendo con la cabeza. Aunque el miércoles por la tarde, Don Felipe y Doña Letizia le volverán a ver porque asistirán en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona a la Santa Misa por el centenario de la muerte de Antonio Gaudí y a la posterior bendición de la torre de Jesús, la Reina se ha despedido del Papa recordándole, además, que el Rey estará también el viernes a mediodía en el Aeropuerto de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna (Tenerife) para despedirle antes de dar por concluido su viaje a España. A este encuentro estaba previsto en un principio que asistiera la Reina Sofía, quien finalmente verá al Papa mañana por la tarde en Madrid, en uno de sus últimos actos antes de viajar a Barcelona, cuando irá a la Catedral de Santa María la Real de la Almudena a la oración y homenaje que allí se ha organizado a la patrona de Madrid. La emoción que se ha visto en varias ocasiones al Papa, también se ha trasladado a los asistentes, que han seguido la celebración de la Santa Misa desde el paseo de la Castellana y sus calles aledañas, a través de enormes pantallas. En el centro de Cibeles, en la zona reservada para autoridades, se ha seguido también con devoción por los sacerdotes que se han concentrado frente al altar y junto a la zona de autoridades , donde se encontraban las infantas Elena y Cristina, acompañadas por varios de sus hijos; el expresidente del Gobierno José María Aznar y Ana Botella; y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, entre otras caras conocidas. Todos le han visto esta mañana ante una multitud que no ha dejado de aplaudirle desde que ha salido de la Nunciatura, durante su recorrido en papamóvil y en Cibeles. Durante más de dos horas, Cibeles ha alternado momentos de silencio absoluto con largos aplausos espontáneos. El incienso, los cantos litúrgicos y las intervenciones del coro han acompañado una ceremonia en la que el Papa se ha mostrado visiblemente conmovido en varios momentos. Especialmente durante la procesión final del Corpus Christi, cuando ha recorrido la plaza portando la custodia bajo palio mientras miles de fieles seguían el paso en recogimiento. Cuando el vehículo del Pontífice ha abandonado finalmente la Cibeles rumbo a la Nunciatura, la misma plaza que horas antes había recibido a León XIV con una gran ovación junto a los Reyes, le ha despedido entre aplausos y muestras de afecto.
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