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Los jóvenes sevillanos disfrutan del «enorme privilegio» de estar cerca de León XIV pese al caos organizativo
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Los jóvenes sevillanos disfrutan del «enorme privilegio» de estar cerca de León XIV pese al caos organizativo

La primera visita de León XIV a España no ha pasado de puntillas entre los sevillanos. No ha hecho falta que el Papa pisara Andalucía: los fieles del Sur, con especial protagonismo de la juventud, acudieron a su encuentro en Madrid en un fin de semana que muchos recordarán toda la vida por los ratos de convivencia, oración y fiesta a tan pocos metros del Santo Padre en una serie de actos multitudinarios. Por supuesto, cada uno lo vive a su manera. Medio millar de sevillanos acudían con los grupos jóvenes de sus hermandades o comunidades parroquiales dentro de la expedición de nueve autobuses que partió el viernes para llegar a la capital española tras siete horas de impaciente trayecto. Otros los esperaban allí o se habían trasladado de forma más directa por su cuenta . Sin embargo, todos ellos coinciden en la experiencia única e inolvidable que han vivido aunque también tuviera sus puntos débiles. Álvaro llegó en AVE a Madrid en la tarde noche del viernes y califica el frenesí de vivencias de las últimas horas como «una experiencia que no sólo ayuda en la fe, también a reafirmarla sobre la comunidad cristiana». Uno de los momentos que más le llamaron la atención fue la vigilia de jóvenes del Corpus, el último acto del sábado, que congregó nada menos que a medio millón de fieles: «Pese a un claro descontrol en la organización de la entrada, ocurrieron situaciones muy emotivas. Desde el silencio sepulcral durante la exposición del Santísimo Sacramento hasta la fiesta de los feligreses, toda una 'Cristoteca' ». Subraya que «León XIV escuchaba con emoción y con una sonrisa de oreja a oreja las inquietudes de los jóvenes, respondiendo con serenidad y consejo», aunque también lamenta las situaciones de «colapso con las famosas sillitas, que te devolvía a los momentos de estrés de la Semana Santa de Sevilla». De hecho, el aforo se llenó hasta el punto de que muchos peregrinos, una sevillana entre ellos, no pudieron entrar pese a contar con su QR de acceso. Una pequeña decepción en medio de un fin de semana memorable, matiza. Carlos, otro joven sevillano que lleva desde septiembre en Madrid por estudios, tampoco quiso perderse los actos por la visita de León XIV y coincide en que « la organización brilló por su ausencia el sábado en la vigilia», y comenta que algunas de las actuaciones estuvieron «bastante fuera de lugar y de contexto». Aunque la cosa mejoró el domingo, «abrieron las puertas más tarde de la hora y fue una locura para acceder, tuvimos que atravesar todo el recinto». Dejando a un lado las cuestiones logísticas, asegura que fue «muy bonito» ver al Papa y asistir a la misa y que «la experiencia fue muy gratificante». Esta misma jornada dominical, después de la embriaguez espiritual, Álvaro reconoce que tocó «madrugón sin apenas dormir». Pero mereció la pena: «La misa estaba más llena, pero a la vez menos colapsada; y la organización era mejor, incluso con las aglomeraciones de personas que se acercaban a ver el paso de la procesión del Corpus Christi ». En resumen, una auténtica fiesta cristiana y un baño de multitudes del Papa que «se queda con el pequeño lunar de no ver al Santo Padre en Sevilla», como apunta este joven católico practicante. Como él, dos parejas sevillanas de poco más de veinte años llegaron a Madrid el viernes, en este caso en coche, para asistir a la vigilia y a la misa dominical con el Papa León. Destacan el ambiente festivo que había el sábado desde el primer momento, sobre todo desde que empezaron los conciertos. «Los jóvenes hicieron una recopilación de preguntas para el Papa y nos encantaron sus respuestas. Lo vimos emocionarse y nos marcó su mensaje de estar en silencio» frente al bombardeo de ruido de la vida cotidiana. «Nos aconsejó que, cuando estemos perdidos entre las dudas, intentemos escoger la opción que más nos acerque a Dios». Al término de la vigilia, estos chavales destacan la atmósfera de unión pese a la heterogeneidad de los participantes: «Empezamos a bailar todos juntos , los adultos, los jóvenes, las monjitas... fue todo muy emocionante». De la misa del domingo les gustó especialmente que fuera cantada y que, a pesar de la ingente masa de asistentes, «todo el mundo pudo recibir la comunión gracias a la cantidad de sacerdotes que había». También destacan que «la ciudad y todas las parroquias y grupos participantes se volcaron con la misa», donde pudo haber mejor colofón que la exposición del Santísimo, como comentan. Todos ellos consideran «un enorme privilegio haber podido asistir a una misa presidida por el Papa, especialmente en un día tan señalado como el del Corpus Christi», con una procesión «preciosa» y una experiencia en definitiva de la que vuelven «muy contentos». Es el sentir de estas dos parejas y también el mayoritario entre los cientos de jóvenes sevillanos que han acudido a la llamada del Santo Padre en Madrid y que vuelven a casa con las fuerzas y la fe renovadas.

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