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El acto civil con el Papa que la Iglesia no se hubiera atrevido a celebrar hace 15 años
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El acto civil con el Papa que la Iglesia no se hubiera atrevido a celebrar hace 15 años

Es difícil imaginarse al Antonio Banderas que frecuentaba el Rock Ola en la Movida madrileña y que protagonizó 'La ley del deseo' hablando ante el Papa sobre el encuentro entre la cultura y la fe . En otro tiempo, alguien como la cantante Rozalén, hija de un sacerdote que colgó los hábitos para casarse, probablemente no sería la persona escogida para clausurar un acto en un viaje apostólico del Santo Padre a España. Pero la verdadera singularidad del encuentro celebrado en el Movistar Arena no estuvo en sus invitados, sino en una Iglesia que también habla con los que se encuentran fuera de sus fronteras habituales. Hace quince años, o quizá no haga falta retrotraerse tanto en el tiempo, un acto así no habría tenido lugar y resultaría impensable en nuestra Iglesia de antaño. Tampoco el mundo de la cultura de entonces se hubiese arriesgado a significarse y que una especie de estigma católico mermase su carrera. Por primera vez, un Papa reserva un espacio tan amplio y explícito para representantes de la sociedad civil, saliendo así de la 'burbuja' eclesial y de los creyentes en un evento con los sindicatos, los empresarios, los deportistas, los artistas y el mundo de la universidad. Tras una ovación de bienvenida que se alargó durante siete minutos, la más larga del pontificado, quiso León XIV halagar un «hermoso país», en el que resulta imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad. «Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía», introdujo el Pontífice. Volvió a mencionar el Santo Padre la poesía mística de santa Teresa o san Juan de la Cruz, y también a autores como Lope de Vega, Calderón de la Barca o la prosa serena de Tomás de Aquino. Todo ello, dijo, «muestra el vínculo entre lo material y lo espiritual y constituye nuestra existencia». No es casualidad que la cabeza tras el encuentro en el Movistar Arena sea la del cardenal y arzobispo de Madrid, José Cobo , el que fuera hombre fuerte del Papa Francisco en España. Fue la oportunidad para Cobo de demostrarle al Papa León que es capaz de reunir en torno a él, el Santo Padre, a personas influyentes y no necesariamente creyentes, en un gesto de modernidad de la Iglesia española. En cualquier caso, el éxito de convocatoria fue relativo , pues sólo unos días antes, Rafa Nadal llegó a aparecer en la escaleta, pero se terminó cayendo. Desde su nombramiento, Bergoglio elevó rápidamente a Cobo al cardenalato, consolidándolo como el principal rostro de la renovación pastoral y el perfil más afín a su línea reformista en el país. De hecho, aunque el acto, oficialmente, se haya llamado 'Tejer redes', encaja a la perfección dentro del concepto de llegar a 'las periferias de la fe', el eje central y la prioridad del papado de Francisco. El Papa León recogió el testigo de su predecesor, pero revistió su discurso de algo más profundo y alineado con la idea de su encíclica 'Magnifica Humanitas'. El Santo Padre afirmó que 'tejer redes' es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Lo que comporta, dijo, «que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad ; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz». Para el Pontífice, 'tejer redes' también significa crear juntos y servir de modo desinteresado.   Cobo fue quien arrancó su intervención con un discurso en el que él mismo dejó caer que, quizá, hace unos años habría sido impensable: «Este acto, Santo Padre, es un paso más». El cardenal y arzobispo de Madrid afirmó que el Movistar Arena ha sido el fruto de muchos encuentros anteriores en cada espacio y le dio las gracias al Papa por «convocar a este grupo diverso de buscadores». Ese Banderas que se fue alejando de su etapa como chico Almodóvar y que hoy dirige un espectáculo como 'Godspell', inspirado en el evangelio según san Mateo, retrocedió en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa de su Málaga natal, en los años sesenta del siglo pasado. «Y fue ahí, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo , cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios?», se abrió en canal un Banderas visiblemente emocionado. Hacia el final, después de hacer una alusión a su musical, el malagueño confesó haber sido «víctima del hechizo de Dios». Después, aún vivo el hechizo, le tocó el turno a la bailaora Sara Baras que homenajeó a Paco de Lucía. Tras la cultura y el arte, el protagonismo de un evento al que asistieron los ministros Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz, Sara Aagesen y Milagros Tolón , así como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayus o, fue para la academia. Le llegó el turno al diálogo entre la fe y la razón. El vicerrector de Planificación, Coordinación y Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid, José María Coello de Portugal, expresó que, desde la academia , se ha acogido con gran júbilo la reciente designación de León XIV de un profesor universitario como doctor de la Iglesia, en la persona de John Henry Newman. Coello de Portugal se interrogó sobre cómo puede la educación contribuir a edificar una sociedad pacífica y también sobre cómo liderar desde la educación y la investigación los cambios científicos propios de la revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos. La presencia de miembros de los sindicatos, como Unai Sordo , secretario general de Comisiones Obreras, o Pepe Álvarez , de UGT, tuvo especial relevancia, dada la temática de la primera encíclica del Papa León XIV, centrada en la inteligencia artificial. También, al igual que con los sindicatos, se explica la representación del mundo empresarial español, con la asistencia de Antonio Garamendi , de CEOE, o de Ángela de Miguel , de Cepyme. Salvo una leve pitada al representante de CC.OO., la dignidad de la persona estuvo en el centro de la conversación, en ese punto de unión entre el humanismo cristiano de la encíclica papal y el discurso de los sindicatos y las empresas. Todos coincidieron en el gran potencial de la IA para aumentar la productividad, pero también matizaron que sus beneficios dependerán de cómo se diseñe y se utilice. El sector empresarial quiso mencionar específicamente a los jóvenes, para llegar a un lugar donde las nuevas generaciones encuentren confianza, oportunidades y horizonte. En referencia a estas cuestiones, el Papa, en su discurso final, volvió a mostrarse 'contra los muros': «A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo» (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el porvenir, siga resplandeciendo nuestra 'magnífica humanidad'». El último bloque, antes de que espectáculo de Rozalén pusiese la guinda final, el protagonismo fue para el mundo del deporte, con la presencia de la medallista olímpica y premio Princesa de Asturias, Carolina Marín, y de la nadadora Teresa Perales, también Princesa de Asturias de los Deportes y la española más laureada en unos Juegos Paralímpicos, con un total de 28 medallas ganadas entre los juegos de 2000 y 2024. Perales aludió a la carta 'La vida en abundancia' y habló de cómo el Papa les había recordado que el ejercicio del deporte no es sólo un espectáculo de masas, sino una actividad común, saludable para el cuerpo y para el espíritu, y una expresión de lo que nos une como seres humanos. Marín, por su parte, reflexionó sobre el deporte como una verdadera escuela de vida. Porque, afirmó, «hoy en día nos enfrentamos a un mundo obsesionado con el rendimiento y el éxito a toda costa». Y concluyó: «Los deportistas queremos hoy defender la alegría limpia de jugar por el placer de jugar». León XIV, como en cada discurso que ya hemos podido escuchar de su viaje a España, va directamente a la esencia de las cosas. El Santo Padre reconoció una «extraordinaria capacidad» para producir, innovar y comunicar, sin embargo, dijo, «parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que la sociedad genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce». Pues la Iglesia, «en cuanto experta en humanidad, no se desentiende de nada verdaderamente humano». Más allá de la impronta del cardenal Cobo, la celebración de un acto como el del Movistar Arena, al que asistieron en torno a 15.000 personas, en su mayoría de mediana edad, también se entiende mejor en esa España que vive un pequeño repunte de la fe entre los jóvenes, esa España que ha visto como Rosalía se viste de monja en 'Lux' y premia con un Goya a 'Los Domingos' de Alauda Ruiz de Azúa. La Iglesia de hoy es más pequeña que aquella con la que se encontró Benedicto XVI y ha vivido la lacra de los abusos sexuales, pero también está más cohesionada y quizás, es más valiente

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