ABC
Hemos estado demasiado solos y durante demasiado tiempo. A veces nos hemos sentido olvidados y otras incomprendidos, pero siempre despreciados, como si nuestra manera de vivir la fe se interpretara como una tara genética, una falla intelectual o, peor aún, como un error exótico. Todos los partidos, sin excepción, nos han abandonado –aunque cada uno a su manera– y no existe ninguno que hable, piense o actúe inspirado por los principios del Evangelio; ni uno solo con el que los católicos podamos sentirnos identificados, aún con contradicciones. Hemos estado huérfanos viendo cómo intentaban instrumentalizar nuestra religión a ambos lados mientras nos preguntábamos: ¿En qué momento el amor, el perdón y la misericordia se han vuelto un arma arrojadiza? ¿Cuándo se... Ver Más
Go to News Site