Cope Zaragoza
La experta en galletas, Gisela Cruz, ha decidido dar un paso de gigante en su negocio con una inversión de 20.000 euros en una máquina para hacer 'cookies'. Esta importante apuesta busca optimizar y agilizar la producción en su obrador, un movimiento que, como ella misma reconoce, no está exento de vértigo y expectativas. Encontrar la herramienta adecuada no fue tarea fácil. Cruz explica que le "costó un montón encontrar una máquina que hiciera exactamente lo que yo quería". La principal dificultad era la densidad de su masa, que otros fabricantes habían considerado "no apta". Tras una larga búsqueda, encontró una empresa que le permitió probarla con su propia receta. El alivio al ver el resultado fue inmenso. "Cuando vi que mi masa realmente salía en trozos y que todos pesaban lo mismo, casi lloro", confiesa la emprendedora. Esta prueba fue el factor decisivo para lanzarse a por una compra que superaba con creces la inversión inicial de su primer obrador, que fue de 13.000 euros. "Como se rompa esta máquina me va a dar algo, porque recordad que yo en el primer obrador invertí 13.000 euros y esta máquina vale más que mi primer obrador entero", señala Cruz. La máquina, fabricada a medida, tardó más de un mes en llegar, un periodo de espera que aumentó la expectación en todo el equipo del obrador. El funcionamiento, aunque automatizado, sigue requiriendo un cuidado artesanal. El equipo elabora la masa en la batidora, como siempre, y luego la introduce en la nueva máquina, que se encarga de dosificarla en porciones exactas de 110 gramos. Este avance es significativo, aunque Cruz aclara que "para las 'mini cookies' todavía tenemos que hacerlo a mano". A pesar de la automatización del pesado, el toque final sigue siendo manual. Una vez que la máquina expulsa los trozos de masa, como los de chocolate blanco, el equipo introduce los rellenos a mano. Este método híbrido permite mantener la calidad y la personalización que caracterizan sus productos, combinando la eficiencia de la máquina con el detalle del trabajo artesano. La consecuencia más directa de esta nueva adquisición es la capacidad de escalar la producción. Gracias a la máquina, Gisela Cruz ha anunciado que ya se pueden pedir los packs personalizables de 'cookies' de manera ilimitada a través de su página web. "Honestamente, espero que todo esto salga bien y que la inversión valga la pena", concluye con optimismo.
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