El Plural
La presencia de León XIV en Madrid y sus mensajes han vuelto a poner de relieve una realidad molesta para una parte de la derecha española. Robert Francis Prevost, el norteamericano chicaguense que fue durante 20 años misionero en el Perú más humilde, no casa con el modelo de Papa que PP y Vox desearían. Y no encaja porque haya abrazado postulados de izquierdas, como sostienen algunos de sus críticos de manera falsaria y demagógica, sino porque defiende principios que chocan con buena parte de los discursos que ambos partidos defienden en asuntos clave de la actualidad. Su condena de la tragedia humanitaria que se vive en Gaza, sus llamamientos constantes y reiterados a la paz frente a la actual situación de guerra, su defensa de los inmigrantes y refugiados o sus advertencias sobre el creciente poder de las grandes corporaciones tecnológicas ubican a León XIV en las antípodas más lejanas de quienes han hecho del imperialismo de las fronteras, la seguridad bélica y persecutoria y el nacionalismo una de sus principales banderas políticas. No olvidemos que Prevost le espetó a Trump, el verdadero padre ideológico de la derecha y la ultraderecha españolas, que era "verdaderamente inaceptable" amenazar con acabar con "toda la civilización" de Irán. También el pontífice le plantó cara al magnate metido a presidente de Estados Unidos: "No tengo miedo de la administración Trump ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy aquí para hacer". La defensa de la multilateralismo y del bilateralismo verbalizada estos días por el Papa, ha significado un respaldo la gestión de Pedro Sánchez en estos asuntos… y no lo ha ocultado. Frente a las críticas del PP y Díaz Ayuso contra el proceso de regularización administrativa extraordinaria de migrantes, Prevost ha lanzado un dardo: "Quien está en Madrid, es de Madrid". Trump, en su habitual estilo de payaso político, atacó a León XIV calificándolo de "demasiado liberal" y muy "blando con el delito", y compartió una ridícula imagen generada por IA en la que aparece representado como una figura semejante a Cristo. Como ya ocurrió con Francisco, aunque con formas más discretas y menos gestos simbólicos, León XIV insiste en reivindicar principios que forman parte del núcleo del mensaje cristiano. La acogida al extranjero, la protección de los más vulnerables, la lucha contra las desigualdades y la defensa de los excluidos ocupan un lugar central en sus intervenciones. Y es precisamente ahí donde surge el choque con PP y Vox. Abascal, por ejemplo, mantiene que el aviso del Papa sobre la amenaza de la ultraderecha es "una invención de un obispo que colabora con la inmigración". Tras filtrarse que durante la primera reunión oficial del Papa con la Conferencia Episcopal Española, el Pontífice afirmó que su mayor preocupación en España "es la ideología de ultraderecha", el líder de Vox atacó entonces a la jerarquía eclesial manifestando que "hay obispos que están haciendo negocio con la inmigración". Por tanto, las críticas que recibe desde...
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