El Plural
El discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados era uno de los momentos más esperados de su visita a España. Este lunes, la Cámara Baja recibe con todos los honores el primer discurso de un pontífice a las Cortes Generales en la historia de nuestro país. Después de su llegada a Madrid el sábado y de la misa multitudinaria que ofreció el domingo en la Plaza de Cibeles, el Papa habla al país desde la sede de la soberanía nacional, con menciones a las personas migrantes, la paz y la polarización política. Su discurso ha estado cargado de política, como se esperaba de esta parte de su estancia en España. El pontífice ha comenzado reafirmando el sentido de su viaje, con unas palabras salpicadas por partes de su primera encíclica, Magnifica humanitas: "Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy". La cercanía a España ha sido una constante. Recién llegado de sus baños de masas en el cálido recibimiento de la capital durante el fin de semana, León XIV ha remarcado valores comunes con el país, con referencias también al valor cultural del país: "Desde las páginas universales de El Quijote, donde Cervantes proclamó que 'la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos', hasta la hondura espiritual de Santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española hasta la inquietud metafísica de Unamuno, que recordaba que el hombre 'no se resigna a morir del todo'", ha relatado. Pero sin duda, el tema en el que más se centran sus palabras es la migración, una de las banderas del Gobierno en pleno proceso de regularización extraordinaria. El Papa reivindica sus mensajes, no solo como llamadas genéricas a la integración y el respeto, sino como una llamada a acciones concretas a las instituciones presentes en la Cámara Baja: "La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos", ha pedido. Este ha sido el corazón de su discurso, marcado también por la guerra y otras cuestiones con las que el Gobierno pretende hacer de este viaje una muestra de su sintonía con la Iglesia: "De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos...
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