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La llegada del buen tiempo ha adelantado la temporada de baño y, con ella, los primeros incidentes graves en el agua, como el fallecimiento de un menor en la desembocadura del río Mijares. Salvador Perelló, director de formación de la Federación de Socorrismo y Salvamento de la Comunidad Valenciana, advierte de los riesgos y de la falta de un servicio de vigilancia unificado en el inicio de la temporada estival. Actualmente, no existe una regulación autonómica que establezca unas fechas de baño obligatorias, a diferencia de lo que ocurre en Baleares. Esto provoca que cada municipio decida cuándo comienza su servicio de playas, una decisión que a menudo se basa en el presupuesto y no en la afluencia real de bañistas. Perelló señala que "necesitamos que se regulen unos inicios y fines de temporada marcados para todos los municipios costeros". A esta situación se suma la problemática sobre la preparación de los socorristas. Tras una reunión con la dirección general de emergencias, se está trabajando en un borrador para regular la formación. Aunque no llegará para este verano, se espera que el próximo año la formación sea más homogénea y se garantice una mayor seguridad en playas y piscinas. La recomendación principal es bañarse siempre en lugares con servicio de vigilancia. Si no es posible, se deben extremar las precauciones, especialmente con los menores. Perelló es tajante al afirmar que ningún niño debería bañarse solo en el mar, independientemente de su edad. La clave para la supervisión de los más pequeños es la proximidad. "La distancia de seguridad para bañarse un adulto con los niños es la distancia del brazo donde yo puedo reaccionar", explica el experto. Una distancia de 30 o 40 metros, como la de un caso presenciado, es una imprudencia que puede acabar en "un cúmulo de circunstancias que va a llevar al desastre". Es fundamental desterrar la imagen de las películas, ya que una persona que se ahoga no grita. "El ahogamiento es un acto que ocurre rápido y en silencio", por lo que la vigilancia constante es crucial. No se puede estar despistado y dejar a los niños fuera del alcance, ya que el mar siempre puede ser más complicado que una piscina. Finalmente, Perelló recalca que muchas imprudencias se cometen por desconocimiento. Por ello, insiste en la importancia de realizar campañas de prevención para informar a la población sobre las normas de seguridad. Aunque hay personas que siempre ignorarán las advertencias, como una bandera roja, "la gente que por desconocimiento comete riesgos, podría prevenirse".
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