Cope Zaragoza
El escritor e historiador Emilio Lara ha sido nombrado embajador de la Fundación del Olivar, un reconocimiento que se hará oficial este miércoles en el Museo Terra Oleum. El autor, que recientemente ha publicado su libro “Un mar de oro verde, la historia cultural del aceite de oliva”, asume el cargo con “sorpresa” y un “orgullo muy grande”, destacando la importancia de representar una de las señas de identidad de los jiennenses. Para Lara, este nombramiento simbólico es “muy importante, porque si algo nos distingue a los jiennenses es que somos exponentes de la cultura del aceite de oliva”. Afirma que “allá donde haya un jiennense en el mundo, allá es donde hacemos nosotros bandera de nuestra patria chica, en este caso, del aceite de oliva”. Emilio Lara considera su nuevo rol como “una cosa muy seria” y una gran “responsabilidad”. Su objetivo es claro: “difundir las bondades del aceite de oliva desde el punto de vista de nuestra historia, de nuestro patrimonio, de nuestra cultura”. Para el escritor, la provincia de Jaén es “la tierra de las tres pes: pasado, patrimonio y paisaje”, un lugar “imbatible en términos de condensación histórica” con un patrimonio “impresionante” y un paisaje del olivar que califica como “el más bello que puede haber en España”. El autor subraya que el aceite de oliva “lo engloba todo”, desde la historia y la cultura popular hasta un paisaje que, en su opinión, es “merecedor de ser patrimonio de la humanidad”. Por ello, su labor se centrará en “difundir todas estas virtudes magníficas que ha tenido y que tiene el aceite de oliva virgen extra en nuestra tierra”. La literatura, según Lara, puede aportar “muchísimo” a la difusión de la cultura del aceite. Recuerda a grandes autores como Antonio Machado, Miguel Hernández y su poema “Aceituneros de Jaén”, Juan Eslava Galán, Antonio Muñoz Molina o Jesús Maeso de la Torre, quienes han integrado el olivar y el aceite en sus obras. “Forma parte de nuestra memoria individual y de nuestra conciencia colectiva”, explica, por lo que su presencia en la literatura es casi “subliminal”. La conexión de Emilio Lara con el olivar es profundamente personal y se remonta a su niñez. Aunque en su familia ya no hay olivos, su padre, un hombre “polifacético”, le inculcó el amor por el campo. “Yo con 3, 4 años, ya salía con mi padre al campo, me enseñaba yacimientos arqueológicos, cuevas con pintura prehistórica, salíamos de caza, y él me paseaba por los Olivares”, relata. Fue su padre quien “encendió” su imaginación al contarle que algunos de esos árboles podían tener 2000 años de antigüedad. El escritor considera que, aunque la sociedad jiennense vive el aceite de oliva de forma cotidiana, a menudo no conoce de manera coherente “la enorme importancia que ha tenido desde la antigüedad”. En este sentido, su nuevo papel como embajador será “itinerante, ambulante, volante” para defender el aceite de Jaén allá donde esté. Al recibir el nombramiento, ha confesado que se acordará de su padre, quien no pudo ver su éxito como escritor. Finalmente, Lara envía un mensaje a los jóvenes para que valoren este legado y no abandonen la cocina tradicional mediterránea, donde el aceite de oliva es “el rey”. Les anima a disfrutar de algo tan sencillo y “formidable” como un trozo de pan mojado en aceite, una “liturgia laica” que, según él, “predispone a convivir, a la alegría y a ennoblecer todos los productos que van a venir luego. Donde hay aceite de oliva hay alegría de vivir”.
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