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Casi 40 años lleva Boikot cantando desde Vallecas contra la precariedad, la manipulación, el cansancio colectivo, la dignidad obrera y, en definitiva, todo lo que padece la gente de a pie pero no les interesa a los que manejan el mundo. Precisamente No les interesa (Maldito Records, 2026) es el título de su nuevo disco, el primero con canciones inéditas en 14 años, durante los que el grupo, quede claro, no ha parado en ningún momento de llevar sus reivindicaciones por miles de escenarios. Nos sentamos en una terraza de Carabanchel con Kosta Vázquez (voz, guitarra y compositor principal) y Alberto Pla (voz y guitarra) para hablar de su nuevo trabajo y de la actualidad de un grupo referente en el punk rock español más combativo y respondón. ¿Qué es No les interesa ? KOSTA: Es el decimocuarto disco de estudio de Boikot. Después de unos años de gira nos planteamos que sacar singles ya no era suficiente, nos sentíamos un poco anestesiados, así que había que enchufar otra vez la rabia y volver con un proyecto con cuerpo, criterio y alma. Eso es lo que hemos conseguido con No les interesa . ¿Y qué es lo que no les interesa? K: Cualquier problema que pongas encima de la mesa: las guerras, la vivienda, la precariedad laboral. Solo les interesa lo que da dinero. Ese es el leitmotiv del disco. ¿Por qué ese abandono? Todo va hacia esa idea y, después de tantos años, queríamos sacar un disco con impacto, fuerza y madurez. Estamos muy ilusionados, como si tuviéramos 20 años. ALBERTO: Teníamos muchas ganas de hacer un disco y no solo singles, porque eso es consumismo puro. Un disco que, además, sale en CD y en vinilo, porque queremos recuperar ese ritual de que la gente se siente en casa tranquilamente a escucharlo. Molaba mucho ponerte un disco, mirar la carátula, leer la letra, ver dónde estaba grabado... Queremos empujar a la gente a que lo deguste así, que no sea de usar y tirar, dentro de esta locura en la que estamos metidos. ¿Y quiénes son esos a los que no les interesa nada que no dé dinero? Muchas veces hablamos así, de "ellos", pero como si fueran un ente al que nos referimos sin saber quiénes son realmente. K: Yo sí sé quiénes son y tienen nombre. El mundo ahora mismo lo domina un fondo de inversión que se llama BlackRock, que es el que hace y deshace en todos los países, el que consigue que todos los políticos sean títeres de sus decisiones económicas y, por ende, de cualquier decisión social que nos afecte a nosotros, porque no van a hacer nada que no les dé dinero. Si hay que ponerle un impuesto al sol, si la energía no puede ser gratis, si no hay límite en el precio de la vivienda, ellos son los que están ahí. Se llaman BlackRock y son la lacra contra la que nos toca luchar ya que, ahora mismo, ningún dirigente, ni siquiera Donald Trump, puede luchar contra ellos porque tienen inversiones millonarias en todo el mundo, en todos los ámbitos y en todas las instituciones. Habéis repetido varias veces "si no les da dinero, no les interesa", que es una afirmación también recurrente en el álbum. Está claro que es la idea nuclear. A: Sí. Y es una forma también de recordar que hay que luchar por lo social. Muchas veces, cuando se quejan de que la Seguridad Social pierde dinero yo pienso, claro, es que es para eso, para utilizar el dinero en el bienestar de la gente y, sobre todo, en sanidad y educación, y no tiene por qué ser siempre todo rentable económicamente. En estos casos, es rentable para las personas, porque estás cuidado y educado, pero claro, si no se gana dinero, efectivamente, no interesa. K: Imagina que no tuviéramos que pagar vivienda ni energía, la cantidad de gente que podría destinar su capacidad económica para otras cosas, como formarse, viajar o aprender. La esclavitud no la abolieron, la metieron en nómina, y ahora tienes que vivir pagando la mitad de tu sueldo para una hipoteca o un alquiler. Por otro lado, está la energía, porque te tienes que desplazar, pero siguen apostando por el petróleo porque no quieren que dependamos totalmente del sol. Si no tuvieras hipoteca ni que pagar la energía, imagínate cómo sería el mundo. Probablemente, la gente pensaría más y eso no les conviene, ya que prefieren esclavos a gente que piense. Esos son problemas que sufrimos mucho en Madrid, que es donde estamos. Desde Vallecas, Boikot reivindica mucho los barrios como resistencia en unas ciudades gentrificadas y sin identidad. ¿En los barrios está la verdadera ciudad? K: Fíjate lo listos que son los fachos que al diseñar los nuevos barrios hacen urbanizaciones cerradas, precisamente porque no quieren que haya vida en comunidad en lugares como Vallecas, o Carabanchel, donde estamos ahora, donde la gente sale a la calle, se conoce, interactúa, hay centros sociales... En los barrios nuevos todos son urbanizaciones enormes cerradas sin contacto real con la calle. Quieren lo contrario a la idea del pueblo a la que nosotros cantamos, es decir, el individualismo, el sálvese quien pueda. Nuestra canción El pueblo recuerda que los cambios sociales siempre han existido a base de las comunidades que se han juntado y organizado, pero ahora quieren anestesiarnos y que cada cual se busque la vida. En los PAU todo son urbanizaciones cerradas y avenidas de diez carriles para separar aún más a los vecinos. K: Sí, se han cargado esa comunión social que había antes en barrios que siguen existiendo, porque Vallecas y Carabanchel son buenos ejemplos de barrio a día de hoy todavía. Resistimos un poquito. Otra canción del LP es Hey Libertad , una palabra tan usada torticeramente en Madrid. K: Esa canción nació porque veíamos cómo al fascismo ahora lo llaman libertad, y cómo querían apropiarse de una terminología... A: De la que se han apropiado, de hecho. K: Efectivamente. Entonces, ¿qué pasaría si la libertad fuera una mujer? ¿Sería Ayuso? No. En esa canción intentamos dar ese punto de vista diferente. Otra canción se titula La otra mitad y la letra dice: "Somos 26 millones de hijos de puta a los que quieren fusilar". A: Esta surge de los mensajes que se filtraron de un grupo de WhatsApp con comandantes, generales y demás mandos militares gordos, porque no eran soldaditos de a pie. Eso sirve para que veamos lo que hay ahí metido. Muchas veces damos por sentada la democracia como si fuera a existir siempre, pero a cualquier loco de estos le da un día por hacer algo y se acaba esto. Que es verdad que la democracia, o falsa democracia como dicen algunos, no es perfecta, pero por lo menos no nos matamos entre nosotros. Eso puede pasar y se vio en ese grupo de WhatsApp porque, si fuera por esta gente, nos fusilarían. De hecho, sacamos en el videoclip el mensaje que dice "y los niños también", a lo que un general responde "pero bueno, por favor". Es una barbaridad, esa gente está muy envenenada. Muchas veces me pregunto por qué nos tienen tanta rabia a la gente. ¿Por qué envenenan tanto a la gente? Eso es lo que está pasando con las redes sociales. Alimentan eso, que es malísimo, y queda reflejado en esta canción. En Cenizas en el corazón se grita mucho "políticos de mierda". Pero esta canción tiene un contexto muy concreto. K: Esta letra está tratada desde el punto de vista parcelario y se refiere a los políticos que tuvieron la culpa de los incendios del año pasado. A: Algunos son políticos de mierda, pero no todos, no hay que generalizar, porque hay algunos que están intentando luchar. Pero es verdad que la gente de derechas dice "todos los políticos son iguales", o "todos corruptos", aunque ese es un cliché. Es como los que dicen que son apolíticos y ya sabes que son de derechas. K: Cuando lanzamos La otra mitad hubo comentarios de alguien que preguntaba: "¿Qué pasa con los que no somos ni de un lado ni del otro?" Al final, si tú no piensas que estás en un lado de la partida, ellos tomarán partido por ti y te pondrán del lado que consideren. A: Es normal que los chavales estén mareados, porque se están perdiendo mucho los principios con tanto internet y manipulación en las redes sociales. Hay chavales que no saben ya dónde está lo bueno y lo malo. Es como lo que hablábamos de la libertad, ya solo falta que aparezca uno de Vox escuchando a Bob Marley. Eso a un chaval le llega a confundir y es peligroso. Entre tanta denuncia y reivindicación, emerge Ayer tuve un sueño , que es una composición esperanzadora. ¿Tenemos que insistir en soñar un mundo mejor? Si no lo imaginamos, nunca lo haremos real. K: Hay esperanza y futuro, y hay chavales que se organizan en la lucha. Cuando Vito Quiles fue a Euskal Herria le plantaron cara, porque todavía hay gente y chavales jóvenes que combaten el fascismo. Ayer tuve un sueño está basada en lo que dijo Martin Luther King y lo que nos gustaría del mundo. Creo que es un tema distinto en nuestro repertorio, bonito y esperanzador, porque la protesta no tiene por qué ser gris, sino que hay muchos colores. Dedicáis también una canción, El pueblo , a Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández. ¿Hay que mantener la memoria de semejantes referentes? K. Me planteé qué pasaría si les escribiera una carta a los tres contándoles lo que pasa ahora desde donde ellos lo dejaron. La letra está en un punto dulce en el que los chavales pueden entender quiénes eran Lorca, Machado y Miguel Hernández y despertar su interés. Porque muchas veces parece que son las batallas del abuelo, que si la Guerra Civil, que si Lorca, pero eso es lo más importante y el pasado no se puede olvidar, porque se ha demostrado que se repite. A: Son poetas y escritores que luchaban contra el sistema. Hoy en día, la música ayuda mucho a que lleguen los mensajes y merece la pena recordarles. ¿Faltan bandas contestatarias en la música actual? Que las hay, pero no sé si con la influencia de hace 20 o 30 años. K: Hay mucha autocensura en las bandas porque no les gusta incomodar con sus canciones y porque saben que, al final, la censura viene en forma de algoritmo. Por eso, muchos prefieren anestesiarse y contar cosas asépticas, pero es verdad que hay muchos chavales jóvenes, nuevas bandas, que vienen con unas letras muy cañeras, incluso grupos que ni siquiera son de punk rock, como puede ser Carolina Durante, con un punto más irónico. ¿Cómo es esa censura del algoritmo? K: A nosotros nos ha pasado con dos nuevas canciones, Toro y Los últimos niños , que han sido censuradas por YouTube. Lo que ocurre es que la censura ya no es como antes, que te las quitaban de la plataforma; ahora lo que hacen es hundírtelas dentro del feed , la ponen al fondo para que la gente no pueda verla, y no te dejan promocionarla. Esto es algo que muchas bandas tienen claro porque saben que dependen del algoritmo para vivir, y ese es el puto problema. Pues, justamente, estas son las dos últimas canciones que quería comentar. Los últimos niños habla del asesinato de los más pequeños en las guerras y es desgarradora. Además, con el violín de Ara Malikian. K: Es dura. El genocidio en Gaza fue determinante para escribirla, pero es verdad que durante el resto de la historia ha habido muchos conflictos armados en los que las madres han perdido a sus hijos, que yo creo que es lo más duro y lo más triste que puede existir en el mundo. La letra es desgarradora, efectivamente, pero es que lo que estábamos viendo en ese momento en las noticias que nos llegaban, era increíble, por lo que sentimos que teníamos que hacer algo. Es una de las mejores canciones que hemos hecho, pero es una pena haberla tenido que escribir. A: Y hay que recordar que en Gaza todavía se sigue matando gente. Porque, en este mundo de tanta rapidez, parece que esto ha quedado ya archivado porque un político ha dicho que se ha terminado. Pasa todo muy deprisa, pero las canciones quedan, así que queremos que esto conste en acta. Nos falta hablar de Toro , una canción sobre la tauromaquia desde el punto de vista del animal asesinado. A: Es que en Telemadrid todavía ponen toros, ¡es increíble! K: Quisimos darle un punto de vista diferente, no se mete con nadie ni insulta, sino que intenta expresar lo que puede llegar a sentir el animal, aunque nunca lo sabremos. A: A ver si así lo entienden. K: Sabemos que no podemos cambiar el pasado ni el presente, pero nuestra intención es romper esa cadena de violencia y contribuir a que las nuevas generaciones no continúen esta barbarie y que la vean como lo que es: una barbaridad. Esta es la única manera de poder acabar con ello, no ahora, pero igual en 50 años. Ojalá podamos contribuir. Hemos repasado muchas canciones, Igual no hace mucha falta explicar a qué suena un disco de Boikot después de más de treinta años de carrera, pero lo cierto es que estamos ante un disco muy variado. K: Estamos en ese punto en el que no queremos perder nuestra identidad, pero tampoco repetirnos eternamente, porque en ambos casos estás perdido. Estamos, por tanto, en esa evolución y transformación. Personalmente, yo sigo formándome estudiando violonchelo en el conservatorio, somos musicalmente muy inquietos. No tenemos que pedir permiso ni perdón por evolucionar, simplemente seguimos avanzando, e ir dejando en el camino algunos cadáveres, como quien dice, es parte del crecimiento personal y colectivo del grupo. Yo creo que la supervivencia de la especie consiste en evolucionar, en el momento que te quedas parado, caducas. A: El sello de Boikot siempre está ahí. ¿Cuáles son los planes de Boikot a partir de ahora? K: Presentar el disco, que sale el 19 de junio, por todos los festivales que podamos. Ya venimos desde hace algunos conciertos metiendo una decena de canciones nuevas y la gente las ha tolerado muy bien porque dan aire fresco al repertorio. Nuestras canciones se amplifican en el escenario, que es nuestra verdadera promoción, donde todo cobra vida y las canciones forman parte de las personas. Nos gusta, además, ver generaciones diferentes en nuestros conciertos, con padres que traen a sus hijos, eso es lo más bonito que podemos vivir. Hay relevo generacional, sigue habiendo mucha gente joven en nuestros conciertos, no nos hemos estancado a morir con una generación, y eso nos motiva. A: Y nos mantiene jóvenes. Boikot ha ido evolucionando, el público cambiando, pero los temas de las canciones son los mismos, porque los problemas nunca se solucionan. ¿Esa es la lástima? K: Es verdad que los problemas están envueltos de otra manera, pero son los mismos. A: Es la lucha entre el bien y el mal de toda la vida, no hay otro guion. K: Pero no queda otra que pelear, porque la derrota viene cuando no peleas. Por eso, hay que seguir peleando, que es lo que intentamos en nuestros conciertos: que la gente no se sienta derrotada ni sola. Si conseguimos eso, nuestra misión está cumplida. A: Ganar es no tener miedo a perder.
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