EL PAÍS
El ser peludo de aquella serie de los años ochenta tenía un defecto: intentaba comerse el gato de la familia humana que lo escondía de la Alien Task Force que pretendía detenerlo. Entonces esa fuerza militar sonaba exagerada; hoy está en cada ciudad estadounidense, escribe el ensayista mexicano Jorge Volpi en su libro ‘Invasión alienígena’, del que ‘Ideas’ adelanta un extracto
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