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En Sevilla hay en estos momentos más de 15.000 viviendas en construcción, casi un tercio de ellas de protección oficial, que están siendo desarrolladas a través de la iniciativa privada y también por las administraciones públicas. Una de estas promotoras que más está contribuyendo a agitar este mercado inmobiliario es el Grupo ABU , que este miércoles ha celebrado el acto de la primera piedra de una nueva promoción en pleno centro de la ciudad. Esa es una de las bondades del Residencial El Prado, en la esquina de la calle Virgen de la Sierra con Diego de Riaño, donde se edificarán un total de 53 pisos premium con altas calidades y entre uno y cinco dormitorios. Se trata de unas viviendas ciertamente singulares, pues en ellas van a ser realojados los 37 vecinos que residían en esta misma parcela y cuyo edificio fue derribado hace casi cuatro años por los problemas estructurales que se detectaron y que ponían en riesgo evidente la estabilidad del inmueble. Los propietarios abordaron distintas soluciones para resolver esta situación y, finalmente, acordaron con ABU la cesión de su exceso de edificabilidad por el que, a cambio, la promotora les construiría sus nuevas viviendas a coste cero. De hecho, durante el tiempo que duren los trabajos también les están abonando la renta de los pisos en los que viven de forma provisional. Pero al margen, la empresa sevillana construirá 16 viviendas más que le van a permitir generar un volumen de negocio de más de 50 millones de euros. Sin duda, los grandes beneficiados por esta operación son los anteriores vecinos de esta parcela con 7.796 metros cuadrados de edificabilidad total. En su nombre ha tomado la palabra Rafael Aquino, que ha señalado que «es el inicio de la cuenta atrás para volver a casa» , después de que «hace cuatro años empezáramos a ser conscientes de que las grietas en el edificio eran algo importante». Casi 70 personas se vieron obligadas a marcharse de sus casas el 11 de diciembre de 2023, con la incertidumbre de no saber si algún día iban a regresar, algunos de ellos «con más de 50 años de historia detrás». En este tiempo han fallecido cuatro de ellos, pero ahora los que quedan ven la luz al final de un túnel, de «una guerra», que permitirá que les entreguen unas viviendas «para volver a la normalidad». Las obras que han comenzado este miércoles serán llevadas a cabo por la constructora Cartuja I , que también se están encargado de la segunda fase del residencial que construye el Grupo ABU en Artillería. Para ello, van a seguir el diseño realizado por los arquitectos Javier Jiménez Sánchez-Dalp y Javier Romero, que han tomado como inspiración al histórico arquitecto Diego de Riaño -en cuya calle se ubica el residencial- para cerrar algunas decisiones en cuanto a los elementos del proyecto. En concreto, se van a utilizar materiales con un aspecto pétreo de tonos calizos que se ven, por ejemplo, en algunas de sus obras más emblemáticas en la ciudad, como son los casos de la fachada plateresca del Ayuntamiento que da a la Plaza de San Francisco o la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla. El residencial estará formado por cuatro bloques de hasta 53 viviendas. Al complejo se accederá a través de la calle Diego de Riaño, tanto en el caso de los peatones como para aquellos vehículos que acceden a las dos plantas de sótano en las que se repartirán las 90 plazas de aparcamiento, además de los 59 trasteros. En cuanto al interior, habrá un espacio libre que actuará a modo de distribuidor hacia los cuatro edificios. Entre sus características estarán los grandes huecos verticales, los amplios balcones y un reparto de la distribución desde uno a cinco dormitorios. Los pisos se han diseñado con extensas terrazas a las que asoman el salón, la cocina y el resto de las estancias principales. Completan el proyecto áticos con terrazas y solarium, así como una piscina de uso común en la cubierta del edificio. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz , ha participado en el acto de colocación de la primera piedra de este residencial junto al Prado de San Sebastián en el que «se da solución a casi 40 vecinos que veían que sus hogares se iban a venir abajo y que han encontrado en ABU un grupo que tuvo la sensibilidad de resolver el problema». Al margen, el regidor hispalense ha querido poner en valor «la parálisis urbanística» que ha vivido Sevilla en los últimos años y que «se ha terminado» gracias a medidas como «la oficina Sevilla Acelera, la nueva Ordenanza Reguladora de Obras y Actividades o la apuesta por las Entidades Urbanísticas de Certificación». Todo ello permite que «el sector de la construcción vuelva a ser un motor económico para la ciudad».
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