El Plural
Paco Núñez ha intentado presentar como una gran propuesta propia lo que Emiliano García-Page lleva meses defendiendo ante las instituciones europeas. El presidente del PP de Castilla-La Mancha ha reclamado ahora ampliar hasta el año 2032 el plazo para cumplir la Directiva Marco del Agua, con el argumento de evitar el cierre del 70% de los pozos de La Mancha, pero esa reivindicación no ha nacido en la agenda del PP. El Gobierno castellanomanchego ya había situado esta cuestión en Bruselas y había pedido una moratoria para acompasar las exigencias ambientales europeas con la realidad del campo, los acuíferos y las necesidades productivas de la región. La hemeroteca vuelve a dejar en una posición incómoda a Paco Núñez. El pasado 2 de marzo, García-Page ya avanzó que plantearía formalmente en el Comité Europeo de las Regiones una moratoria de la Directiva Marco del Agua. Lo hizo antes de que el PP regional intentara apropiarse políticamente de la bandera de la prórroga y antes de que Núñez viajara a Estrasburgo para trasladar a la comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, la necesidad de ampliar hasta 2032 la aplicación de la norma. El giro resulta todavía más llamativo porque el PP no solo no acompañó inicialmente esa reivindicación del Gobierno regional, sino que la cuestionó. El vicesecretario institucional del PP de Castilla-La Mancha, Santiago Lucas-Torres, llegó a despachar la iniciativa de García-Page como una declaración "sin efectos jurídicos ni ejecutivos", al sostener que el Comité Europeo de las Regiones es un órgano consultivo. El presidente regional ya había dado un paso más el 20 de marzo, cuando, en el Consejo del Agua de Castilla-La Mancha, reclamó "en Europa" y también ante el Gobierno de España una prórroga de la Directiva Marco del Agua. García-Page defendió entonces una estrategia de región para evitar que la planificación hídrica avanzara sin consenso y para que las decisiones sobre el agua no se adoptaran de espaldas a los agricultores, los ganaderos y los territorios afectados. La posición del Ejecutivo autonómico pasaba por proteger los recursos hídricos, pero también por impedir que una aplicación precipitada de la normativa dejara sin margen a miles de explotaciones. Ahora, Paco Núñez ha sostenido que, si alcanza la Presidencia de la Junta, la política hídrica dejará de ser "un elemento electoral, partidista y de confrontación". La frase, sin embargo, contrasta con la actitud que el PP ha mantenido durante los últimos meses, marcada por el desgaste permanente al Gobierno regional incluso en asuntos donde después termina asumiendo parte de sus tesis. El dirigente popular ha anunciado una auditoría hídrica, un mapa de necesidades y una planificación de infraestructuras, tres planteamientos que entroncan con el espíritu del Pacto Regional por el Agua y con la posición que Castilla-La Mancha ha venido defendiendo para conocer sus recursos, ordenar sus demandas y reclamar inversiones. Promete cumplir lo que lleva años incumpliendo La contradicción política se agrava porque Núñez también ha prometido cumplir íntegramente el Pacto Regional por el Agua, un acuerdo que recoge...
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