COPE
Hoy, 10 de junio, el Euskal Museoa de Bilbao reabre sus puertas al público tras cuatro años y medio cerrado por una profunda remodelación. Para celebrar este hito, la entrada será gratuita hasta el próximo 21 de junio. En COPE Euskadi hemos recorrido sus renovadas instalaciones de la mano de Maria Agirrezabal, técnico de educación y programación del museo, para descubrir los tesoros que alberga. Los visitantes se van a encontrar con "un museo completamente renovado, moderno y contemporáneo", según explica Agirrezabal. El objetivo es ofrecer una visión completa de la cultura vasca, abarcando tanto el patrimonio material como el inmaterial. El recorrido comienza en el Edificio Misericordia, un espacio que sorprende a los visitantes por su novedad y altura, con casi 20 metros de alto. Aquí se exponen las 11 grandes piezas de la colección, restauradas para la ocasión, que según Agirrezabal, "son grandes en todos los sentidos, tanto por su tamaño como por su importancia". Este espacio representa la metáfora del roble vivo, donde las grandes piezas simbolizan las raíces. "Son las raíces de nuestra cultura, lo que nos une al territorio y a nuestra cultura", afirma la técnico del museo. Sobre estas raíces se alza un "tronco ingrávido", una espectacular pasarela de madera que flota en el espacio y está dedicada íntegramente al euskera. Para el museo, la lengua es la savia de la cultura vasca. "Toda nuestra cultura se basa en nuestra lengua, sin nuestra lengua no somos nada", sentencia Agirrezabal. Al caminar por su interior, el visitante se sumerge en la historia y evolución del euskera a través de proyecciones y objetos icónicos. Entre ellos destaca una joya: uno de los primeros documentos escritos íntegramente en euskera, el Nuevo Testamento de 1571 de Joanes Leizarraga. El nuevo diseño museográfico también dedica una sala a la identidad política, donde se exhiben dos fragmentos de troncos del Árbol de Gernika, "símbolo de libertades y del fuero vasco". El recorrido continúa por vitrinas que exploran temáticas como la tierra, el mar, la vestimenta y el colectivo, mostrando oficios y formas de vida. Uno de los aspectos más destacados es la conexión emocional que el museo genera. Agirrezabal explica que, a diferencia de otras pinacotecas, aquí las piezas "forman parte de las historias de las personas que nos visitan". "Cualquier persona de cualquier edad va a ver objetos que le van a recordar a su casa, a su infancia, a su familia", asegura. La visita culmina en el claustro, presidido por el Mikeldi, la icónica escultura zoomorfa que se ha convertido en un "amuleto del museo". Curiosamente, es la única pieza que no se ha movido durante toda la reforma. "Es el que ha vivido literalmente todo lo que ha pasado durante estos años", comenta Agirrezabal. El museo ha ganado más de 5.000 metros cuadrados dedicados a exposiciones con las nuevas obras que han abarcado distintos edificios. Para ello, se ha contado con una inversión de 20.397.401,53 euros por parte de la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao. En la reforma han intervenido cerca de 800 profesionales, se han utilizado más de 200.000 kilos de acero en hormigones armados, 1.500 metros cuadrados de nuevos forjados y 12.000 metros cuadrados de revestimientos de mortero de cal.
Go to News Site