COPE
El arquitecto Carlos Schwartz (Santa Cruz de Tenerife, 1942), responsable de la última gran remodelación del estadio Heliodoro Rodríguez López entre 1986 y 2000, ha cerrado de manera contundente el debate sobre la necesidad de construir un nuevo recinto para el CD Tenerife. En Deportes Cope Tenerife, Schwartz defendió que la prioridad pasa por culminar la modernización prevista y aprovechar las posibilidades que todavía ofrece el estadio actual. El arquitecto recordó que el Heliodoro fue diseñado precisamente para alcanzar un aforo cercano a los 25.000 espectadores, cifra que considera razonable para Tenerife. Además, señaló que nunca se ha registrado una demanda sostenida que justifique un salto inmediato hacia un recinto de mayores dimensiones. “Estamos hablando de algo que es un futuro posible, pero que en este momento no hay razones para que ahora sea necesario un estadio nuevo”, afirmó. Más allá de la capacidad del estadio, Schwartz situó el principal problema en el crecimiento urbanístico que se produjo alrededor del Heliodoro durante las últimas décadas. A su juicio, al recinto “no se le dejó respirar” y fue perdiendo posibilidades de expansión a medida que se ocupaban los espacios colindantes. Entre los ejemplos que citó se encuentra la construcción del Hotel Escuela, una actuación que considera desacertada por reducir el margen de crecimiento del estadio y limitar futuras intervenciones urbanísticas en la zona. Otro de los argumentos centrales del arquitecto es la importancia de mantener el Heliodoro en el corazón de Santa Cruz de Tenerife. Para Schwartz, la ubicación actual constituye uno de los grandes activos del estadio. Destacó la cercanía al intercambiador, la facilidad de acceso mediante transporte público y la vida que se genera alrededor de cada partido. “El fútbol no es solo el encuentro. Son los bares, las reuniones, la gente caminando hacia el estadio y toda la actividad que se produce alrededor”, explicó. Por ello mostró sus reservas ante la posibilidad de trasladar el recinto a zonas periféricas como los terrenos que se han planteado entre Hoya Fría y Añaza. Considera que un estadio alejado del núcleo urbano perdería gran parte de la actividad económica y social que hoy genera el Heliodoro. Schwartz también aprovechó la entrevista para mostrar su malestar por el caso de los aseos del estadio. El arquitecto recordó que su equipo elaboró un proyecto piloto que sirvió como base para la posterior remodelación integral de los servicios. Sin embargo, denunció que las obras finalmente ejecutadas no respetaron el diseño original y criticó el sistema administrativo que separó la redacción del proyecto de la dirección de obra. Según aseguró, los aseos actuales “no responden al proyecto que se realizó en su momento”, una situación que le dejó “un regusto amargo” después de décadas vinculado a la evolución del Heliodoro. En cualquier caso, Schwartz respaldó la hoja de ruta marcada por las administraciones para los próximos años. Entiende que la importante inversión prevista en el estadio demuestra que la continuidad del Heliodoro sigue siendo la opción prioritaria. “Si se va a invertir durante quince años más en el estadio es porque alguien ha considerado que la mejora del Heliodoro es suficiente para un horizonte de unos cuantos años”, concluyó.
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