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El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, ha recibido este martes al Papa León XIV en la Iglesia de San Agustín, situada en el corazón del multicultural barrio de El Raval de Barcelona. La visita del Pontífice se enmarca en un encuentro con la realidad de caridad y de asistencia de la diócesis, un contexto que el cardenal ha aprovechado para pronunciar un discurso centrado en la importancia del servicio a los más necesitados como pilar fundamental de la fe cristiana. En sus palabras de bienvenida, Omella ha descrito la parroquia anfitriona como un vibrante ejemplo de entrega y acogida. Ha destacado la labor de los padres agustinos, que la regentan "con gran dedicación", y ha puesto en valor la diversidad de su comunidad, compuesta por fieles de múltiples nacionalidades, incluyendo comunidades de Filipinos y de África. Adosada al templo, recordó, se encuentra la comunidad de Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que "atienden con la ayuda de muchos voluntarios a los más necesitados y excluidos de nuestra sociedad". El arzobispo ha querido que resonaran con fuerza las palabras de San Pablo, "Caritas Christi urget nos", una locución latina que él mismo ha traducido para la audiencia: "La caridad de Cristo nos empuja". Según Omella, esta es la fuerza que debe mover a los cristianos "a ser mejores y a vivir la caridad". El acto ha contado con la presencia de representantes de diversas instituciones que trabajan en el ámbito caritativo en la diócesis de Barcelona, a quienes el cardenal ha dedicado un aplauso "porque lo merecen". Omella ha estructurado su discurso en torno a lo que ha denominado las tres grandes acciones evangelizadoras de la Iglesia. La primera es la liturgia, "donde celebramos el encuentro con el señor en la oración". La segunda es la formación y la catequesis, necesaria "para dar razón gozosa de nuestra esperanza". Finalmente, ha subrayado que la tercera acción, que "no puede faltar", es la caridad, a la que ha definido como la "expresión concreta del amor cristiano en el cuidado de los más pobres, necesitados y excluidos de nuestra sociedad". El cardenal ha conectado directamente este pilar de la caridad con el magisterio del propio Papa León XIV. Dirigiéndose a él, ha afirmado que "usted, santo padre, nos lo ha recordado con sus palabras desde el día de su elección como obispo de Roma y papa de la iglesia universal". Con este reconocimiento, Omella ha puesto de manifiesto la sintonía de la diócesis de Barcelona con las líneas pastorales marcadas por el Pontífice desde el inicio de su papado, generando una gran expectación por escuchar su mensaje. Para reforzar su argumento, el arzobispo de Barcelona ha evocado las "bellas y exigentes palabras de Jesús en el evangelio", que considera "hermosas y consoladoras". Ha citado el pasaje que interpela directamente a la acción solidaria: "lo que hacéis a 1 de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hacéis". Esta frase, ha señalado, debe ser el motor que anime a los fieles "a vivir con más ardor" el compromiso con los vulnerables. En la parte final de su intervención, Omella ha expresado el deseo de que el servicio de la Iglesia nunca sea meramente asistencial, sino que vaya siempre acompañado del anuncio de Jesucristo y de su evangelio. "Queremos satisfacer el hambre material y también el hambre de Dios", ha manifestado, subrayando la doble dimensión de la misión eclesial, que busca atender tanto las necesidades físicas como las espirituales de las personas. Finalmente, el cardenal ha reiterado el compromiso de la diócesis ante el Papa: "Cuente con nosotros, santo padre, para continuar protegiendo la dignidad de toda persona humana". Ha concluido afirmando que el objetivo es "descubrir el rostro de Jesucristo presente en cada uno de nuestros hermanos más vulnerables". Con una expectación palpable, el arzobispo ha cerrado su discurso cediendo la palabra al Pontífice: "Bienvenido. Deseando escuchar su palabra, santo padre".
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