COPE
El debate sobre las condiciones laborales en la hostelería está más abierto que nunca, y uno de los puntos más polémicos son los turnos partidos. Alicia, una hostelera de 27 años, ha reabierto el debate con una contundente reflexión en la que asegura que este modelo de jornada laboral "debería morirse". Con una amplia experiencia en el sector desde los 14 años, su testimonio pone voz al sentir de muchos profesionales que ven en esta práctica un obstáculo insalvable para la conciliación y el bienestar. Alicia critica duramente la falsa creencia de que un turno partido beneficia al empleado. "Realmente, a un camarero no le estás ayudando, no le estás haciendo un favor, al contrario, le estás perjudicando", afirma. Según explica, las dos o tres horas de descanso intermedias no permiten una desconexión real ni dan tiempo suficiente para realizar otras actividades, lo que convierte la jornada en una carga constante. Para ella, las consecuencias son devastadoras: "Los turnos partidos matan psicológicamente y físicamente a cualquier persona", sentencia. Esta carga mental y física es, en su opinión, una de las principales razones que explican la creciente dificultad para encontrar personal cualificado en el sector. La hostelera se pregunta retóricamente: "¿Cómo la gente va a querer trabajar en hostelería con turnos partidos?" Su descripción de este tipo de jornadas es tajante, calificándolas de "insufribles" e "invivibles". La escasez de profesionales es un problema que afecta a numerosos negocios, y Alicia lo vincula directamente con un modelo laboral que considera obsoleto y abusivo. "Es insufrible, es invivible, es que no se puede trabajar con un turno partido", insiste. Esta situación, combinada con salarios bajos y jornadas que a menudo superan las 40 horas semanales, crea un cóctel que desincentiva a cualquiera a unirse al sector. Como alternativa, Alicia defiende y aplica en su propio negocio los turnos seguidos. "Mis camareros, tengo la suerte de que todos hacen turnos seguidos", explica. Ella misma, como responsable, predica con el ejemplo y cumple jornadas continuadas de nueve o más horas, una experiencia que, asegura, "lo disfrutas mucho más que cuando estás con un turno partido". El testimonio de Alicia concluye con un llamado a la autocrítica por parte de los propietarios y gerentes de restaurantes. "Ojalá los dueños y jefes de restaurantes se apliquen todo esto, vean este tipo de vídeos y luego se replanteen el por qué no encuentran a camareros", reflexiona. Su mensaje es claro: la solución a la falta de personal no pasa por exigir más sacrificios, sino por ofrecer unas condiciones dignas que permitan a los trabajadores tener una vida más allá del trabajo.
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