Cope Zaragoza
En La Rioja, las personas mayores de 55 años están redefiniendo los últimos años laborales. Lejos de buscar una vida tranquila o de pensar en la jubilación, han decidido emprender o seguir impulsando sus empresas. Según el informe del emprendimiento senior en España, elaborado por el Centro de Investigación de Fundación Mapfre y el Observatorio de Emprendimiento de España, 2 de cada 10 riojanos en esta franja de edad son emprendedores, una cifra que duplica la media nacional, donde la proporción es de 1 de cada 10. El informe revela la solidez de estos proyectos. Un 18,3% de los emprendedores senior riojanos dirige empresas con más de tres años y medio de vida, lo que demuestra su capacidad para mantenerse en el tiempo. Solo un 2% corresponde a negocios de reciente creación. Esta fuerte generación de emprendedores veteranos contribuye a mantener vivo el tejido empresarial de la región, que cuenta con más de 26.000 empresas registradas. Un ejemplo es Mónica, quien tras tres décadas en el sector del interiorismo, decidió abrir su propio negocio, Modo Interiorismo, en la calle Juan 23 de Logroño hace seis meses. Su dilatada experiencia profesional, que incluye trabajos en Bélgica y México, le ha dado la confianza para afrontar esta nueva etapa. "Llevo toda mi vida haciendo esto. Creo en mí y creo que todo lo que yo llevo dentro y sé, lo puedo plasmar y que de esto puedo vivir", afirma con optimismo, segura de su proyecto. En el medio rural también florecen las iniciativas. En Ribafrecha, la ganadera María José ha puesto en marcha Espacio Majuelo, un innovador proyecto que combina hospedaje y coworking. Su objetivo es romper prejuicios y demostrar a los jóvenes que se puede vivir y trabajar en un pueblo con todas las comodidades. "En un pueblo se puede vivir con todas las comodidades, pero mucho mejor, con más vitalidad", asegura. La edad tampoco ha sido un impedimento para Raquel, quien poco antes de Semana Santa abrió la casa rural El Hayedo de los Sueños en Quintanar, un pueblo de 35 habitantes. Con capacidad para 30 personas, su negocio casi duplica la población local en ciertas épocas. Para ella, emprender no es cuestión de años, sino de actitud. "No creo que haya una edad para emprender. Hay una motivación, tiene que haber un sueño, y ese sueño se convierte en proyecto", explica. Estas historias reflejan los datos del estudio, que señala que el 82% de los emprendedores senior se sienten preparados gracias a sus conocimientos y habilidades. Además, el miedo al fracaso es menor en este colectivo: solo un 35% reconoce tenerlo. La experiencia les ha enseñado que, aunque los riesgos existen, nunca es tarde para apostar por una idea y comenzar una nueva etapa. El porcentaje de emprendedores entre los mayores de 55 años se sitúa en La Rioja en el 20,3%, por encima de la media nacional, que se sitúa en el 9,9%. Este dato convierte a la comunidad en el territorio con mayor peso del emprendimiento sénior. Concretamente, el 18,3% está al frente de empresas de más de 3,5 años de trayectoria, una cifra que sitúa a La Rioja como la región con mayor tasa de actividad emprendedora consolidada, por encima de la media española del 7%. Sin embargo, el 2% ha emprendido recientemente, por debajo de la media nacional, del 2,9%. Así se desprende del informe 'El emprendimiento sénior en España', elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, en colaboración con el Observatorio del Emprendimiento de España, que se ha presentado hace unos días. El estudio analiza el papel del talento sénior en el ecosistema emprendedor español, identifica las principales barreras y oportunidades para emprender desde los 55 años a los 64 años -comparándolos con los menores de 50 y los presénior (entre 50 y 54 años)- y pone en valor el impacto económico y social de este colectivo, que supera ya los 16,9 millones de personas y representa el 34,76 % del total de la población. El informe destaca cómo, desde 2008, el paro de los mayores de 55 años en España casi se ha duplicado, alcanzando las 505.700 personas en 2024 (con una tasa del 10%, muy superior a la media europea del 4%). Además, el 62% de los desempleados sénior son parados de larga duración. Esta situación ha favorecido una tendencia a la salida anticipada del mercado laboral entre los trabajadores sénior, convirtiendo el trabajo por cuenta propia en una vía fundamental para permanecer activos, aprovechar la experiencia acumulada y dar continuidad a trayectorias profesionales que aún tienen mucho que aportar. Y es que, aunque los sénior emprenden menos que otros grupos de edad, cuando lo hacen, muestran una mayor capacidad para consolidar sus proyectos y sostenerlos en el tiempo. A nivel nacional, uno de los principales datos que destaca el informe es la estabilidad de las iniciativas emprendedoras sénior. Mientras que la tasa de abandono empresarial entre los mayores de 55 años se sitúa en el 1,2%, entre los presénior se sitúa en el 4,5% y en el 4,1% entre los menores de 50. Por otro lado, mientras que entre los menores 55 años el emprendimiento potencial (personas que han expresado su intención de emprender en los próximos 3 años) tiene más peso que las empresas consolidadas; en el caso de los sénior es todo lo contrario: el 7% lidera empresas consolidadas (más de 3,5 años de trayectoria), frente al 2,3% del emprendimiento potencial y el 2,9% han emprendido recientemente. La principal motivación para emprender entre la población sénior es la necesidad de generar ingresos ante la escasez de oportunidades laborales. El 57% de los emprendedores de entre 55 y 64 años afirma que emprendió para "ganarse la vida", una cifra que aumenta al 65% entre los sénior con empresas consolidadas. Junto a esta motivación económica, el informe también identifica otros factores relevantes, como el deseo de generar una gran riqueza (32% entre los emprendedores recientes y 29% entre los que tienen una empresa consolidada), marcar una diferencia social (31% y 28%, respectivamente) o continuar con una tradición familiar (20% y 29%). El 82% de los mayores de 55 años que emprenden considera que dispone de los conocimientos, experiencia y habilidades necesarias para desarrollar una iniciativa empresarial. Asimismo, el 39% de los emprendedores sénior afirma detectar oportunidades para emprender, porcentaje superior al registrado entre los menores de 50 años y los presénior (38% y 37%, respectivamente). A esto se suma que solo el 35% de los sénior emprendedores tiene miedo al fracaso. No obstante, apenas un 33% considera fácil el proceso para emprender. Estos datos reflejan que, aunque se tengan conocimientos y habilidades para emprender, casi dos tercios de los emprendedores consideran que no es fácil el proceso de puesta en marcha de un negocio. El estudio también pone de manifiesto importantes diferencias dentro del emprendimiento sénior, tanto por género como por nacionalidad. Así, el 9,1% de los hombres mayores de 55 años lidera empresas consolidadas, frente al 5% de las mujeres, y la tasa de emprendimiento reciente masculina (3,6%) supera a la femenina (2,2%). Del mismo modo, los mayores de 55 años extranjeros tienen una mayor tasa de emprendimiento reciente (6,2%), siendo más del doble que la de los españoles de la misma edad (2,7%). Además, el porcentaje de empresas consolidadas lideradas por población extranjera sénior (9,1%) es superior al español (6,9%).
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