Cope Zaragoza
A raíz del caso de María, una bebé de tres semanas que se encuentra en un hospital valenciano a la espera de una familia, el programa 'Mediodía Cope Más Valencia' ha abordado el funcionamiento del acogimiento familiar. Para ello, ha contado con el testimonio de Lorena Blaya, miembro de la Asociación Gaia de Familias de Acogida, y Angélica Such, Directora General de Familia, Infancia y Adolescencia y Reto Demográfico de la Generalitat Valenciana. Lorena Blaya, que ya ha vivido cuatro acogimientos, explica que esta es una medida de protección para niños, niñas y adolescentes que no pueden estar con su familia biológica. El objetivo es que no acaben en un centro de protección de menores. Mientras se evalúa a la familia biológica para un posible retorno, entran en juego las familias de acogida. Blaya subraya la necesidad de dar a conocer esta labor: "nos hacen falta muchísimas familias de acogida". Los menores que entran en el sistema de protección, aclara, "no tienen la culpa de esa situación que están viviendo", que a menudo se debe a negligencia, maltrato o consumo de tóxicos por parte de sus progenitores. Por ello, Blaya defiende que tienen derecho a "crecer en una familia", aunque sea de forma temporal. El proceso para convertirse en familia de acogida es "bastante simple", según Blaya. Comienza con una charla informativa de la Conselleria, donde se explican las diferentes modalidades. Una de ellas es el acogimiento de urgencia, para casos de desamparo inmediato, con una duración máxima de seis meses. También existe el acogimiento temporal, que puede durar hasta dos años, tiempo durante el cual se sigue trabajando con la familia biológica para un posible retorno, que es "el objetivo final y real y el éxito del acogimiento familiar". Blaya, que no tiene hijos biológicos, desmonta el mito del perfil ideal: "toda familia puede ser familia de acogida". Familias monoparentales, con hijos, numerosas o de diversas orientaciones sexuales pueden ofrecer un hogar. Lo importante es poder dar "esa seguridad, esa protección y esa estabilidad" que los menores necesitan. Desde que un niño entra en su casa, "son hijos nuestros", afirma Blaya. La familia de acogida se encarga de su manutención y cuidado, pero sobre todo de acompañarlos en realidades muy duras. Recuerda el caso de un niño de tres años que llegó a su casa sin haber vivido una Navidad: "No sabía lo que eran los Reyes Magos, decía que por qué tenía regalos, que qué había hecho para tener tantos regalos en un árbol, que por qué nos juntábamos tanta gente a cenar". La separación, admite, "es un momento duro, no te voy a engañar", pero lo afrontan como una "filosofía de vida" cuyo objetivo es que el niño sea lo más feliz posible durante su estancia. Para gestionar el adiós, se apoyan en un concepto clave que explican a los niños: "siempre les decimos que tienen una familia de barriga y que nosotros somos su familia de corazón", y que de estas últimas se pueden tener muchas. Para ayudar al menor a construir su identidad, las familias de acogida preparan un "libro de vida" con fotos y recuerdos como su primer traje o chupete. "Estos niños necesitan poner los cimientos de su vida", explica Blaya. Actualmente, ella y su marido están en proceso de adoptar al cuarto niño que han acogido, cuya historia se ha ido "descolgando de su familia biológica" y para el que no había otra familia dispuesta a asumir sus necesidades médicas. "¿Y cómo no? Si para nosotros es nuestro hijo", concluye. Por su parte, Angélica Such ha confirmado que en la Comunidad Valenciana hay más de 3.900 menores en el sistema de protección, de los cuales unos 1.800 están en acogimiento familiar. Such ha insistido en que "el mejor recurso que le podemos dar a un menor es el desenvolverse en un ambiente familiar" y ha animado a las personas con inquietudes a acercarse a las sesiones informativas. La directora general ha destacado la reciente modificación del decreto de acogimiento en la Comunidad Valenciana, que busca "primar el derecho de los menores a la vida familiar" y a su estabilidad emocional. Este cambio permite que la familia de acogida sea valorada de forma prioritaria para una adopción si se considera lo mejor para el menor, evitando así "una transición innecesaria". Such ha sido tajante al afirmar que "el sistema de protección no tiene atajos ni los admite", y que no está para llevar un menor a una familia, sino "para llevar una familia a un menor", la que sea mejor para él. El foco, ha remarcado, está siempre en el niño. "Hay que mirar al niño, no hay que mirar listas", sentenció. Finalmente, tanto Blaya como Such han hecho un llamamiento a la sociedad. "Necesitamos muchas familias", ha insistido la directora general. Lorena Blaya ha animado a superar los miedos, asegurando que acoger "es una filosofía de vida, que a veces hay miedos, pero que recompensa muchísimo", y ha invitado a contactar con la Asociación Gaia para resolver cualquier duda.
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