Cope Zaragoza
El Papa León XIV continúa su visita por Barcelona con otro acto lleno de significado. En la Iglesia de Sant Agustí, dedicada al santo que inspira la orden a la que pertenece el Papa y que es un modelo carismático, espiritual y filosófico para el Pontífice, en ese templo incrustado entre Las Ramblas, a la orilla del barrio de El Raval, León XIV se ha reunido con las Realidades de Caridad y Asistencia Diocesanas de Barcelona, básicamente, con esos equipos que se dedican en cuerpo y alma a ayudar a los demás, con aquellos que dedican su vida a la solidaridad. El Papa ha escuchado sus testimonios, ha visionado un tierno vídeo de Renzo, un chaval de un barrio humilde de Barcelona que le escribe una carta al Papa, en la que le pregunta con la ingenuidad de un niño, si el Papa es aficionado al fútbol o si soñaba con ser Pontífice cuando era pequeño. León XIV, enternecido, ha reflexionado sobre el papel del fútbol y sobre el Mundial en la sociedad: «Con respecto a si me gusta el fútbol, te confieso que yo juego al tenis y me gusta mucho, pero también he jugado al fútbol, americano, que es un poco más violento, pero cuando estuve en Trujillo (Perú) jugaba con los seminaristas, de defensa, si se lo preguntan; de hecho, en mis años como obispo en Perú me gustaba seguir cómo iban algunos equipos locales; y ahora, como Papa he recibido también a clubes de fútbol y grupos deportivos. El deporte es importante porque ayuda a crecer sanos de cuerpo y de mente. Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida» Esa ingenuidad de Renzo le lleva a hacer una pregunta complicadísima y profundísima, una pregunta que es casi imposible de responder: «¿Por qué hay personas a las que le pasan cosas malas y otras a las que no? ¿por qué hay gente que vive en la calle? ¿cómo podemos ayudar?» León XIV ha respondido: «No es fácil encontrar la respuesta a tu pregunta sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y, en cambio, a otras no. Pensar en la vida de Jesús nos puede ayudar. La Palabra de Dios nos dice que nuestro Señor «pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo» (Hch 10,38) y, sin embargo, sabemos que fue crucificado. Pero ahí no terminó la historia, porque resucitó al tercer día, y venció al mal y a la muerte. A través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos confianza, Jesús está con nosotros, nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar en la vida.» León XIV ha animado a los miembros de esa organización caritativa y asistencial de la diócesis a perseverar en esa maravillosa actividad: «Os aliento a que, unidos a vuestros pastores, continuéis animando estos apostolados, dando testimonio del Evangelio y mostrando al mundo la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios. Sed, pues, testigos creíbles de la esperanza cristiana en el servicio solícito a los hermanos y hermanas que, en una condición de vida precaria, marcada por la privación, la fragilidad o la marginación, además de ayuda material y sostén moral, necesitan a Dios, su amistad, su bendición, su Palabra, sus Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe» El Papa ha mostrado su cara más desenfadada, se le notaba a gusto en la casa de sus compañeros de orden en Barcelona: «Aquí me siento en casa, gracias por lo que representan». Ha querido detenerse en una anécdota sobre la última vez que estuvo en Barcelona e intentó acudir a la Iglesia de Sant Agustí: «La primera vez que estuve en Barcelona, no tenía a este arzobispo a mi lado» ha comentado el Papa entre risas sobre el cardenal Omella, en referencia a que no era aún León XIV, sino Robert Prevost. «Era 1984 y viajaba por tierra desde Roma, hasta León, intentamos ir a esta iglesia, pero nos la encontramos cerrada, hoy está abierta y qué hermoso es encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y de tantas personas que viven que alaban a Dios, que encuentran comunidad, acogida e integración en esta iglesia y esta pastoral social, ¡muchas gracias a todos, de verdad!»
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