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Vivimos en una época en la que la preocupación por la salud, los hábitos y, especialmente, la alimentación y el ejercicio, no deja de crecer. Cada vez hay más evidencia de que ciertos alimentos, como frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales, ricos en fibra y nutrientes, ayudan a proteger el cerebro y favorecen un envejecimiento más saludable. Y es que la alimentación influye directamente en funciones como la memoria, la atención y la concentración. Pero no todo depende de la genética en el cerebro con el paso del tiempo. Mantener una dieta equilibrada, junto a un estilo de vida activo, puede retrasar el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida en edades avanzadas. En este contexto se ha pronunciado Aurelio Rojas, cardiólogo y divulgador en redes sociales, quien ha señalado en una de sus últimas publicaciones cuál es la fruta que, según la evidencia científica actual, ofrece mayores beneficios para la salud cerebral. Se trata de los arándanos, un alimento que, según indica el divulgador resulta «tremendamente superior si la comparamos con el resto a la hora de proteger tu cerebro». «En primer lugar, mejora la memoria, pero no como la gente cree. No ayuda a tus neuronas en plan genérico, lo que hace es aumentar el flujo sanguíneo cerebral en las zonas exactas vinculadas a la memoria y la atención, es decir, el córtex prefrontal y el hipocampo. De hecho, un estudio publicado en Nutritional Neuroscience ha mostrado mejoras medibles en las pruebas de memoria tras solo 12 semanas de consumirlo», sostiene el experto, que ahonda en los beneficios. «Ralentiza el envejecimiento de tu cerebro, y es que estudios de la Universidad de Harvard con más de 16.000 mujeres mostraron que quienes consumían esta fruta regularmente retrasaban el deterioro cognitivo hasta dos años y medio, comparado con quienes no la tomaban. Sí, dos años y medio de cerebro más joven solo con fruta», sostiene en el vídeo. Además, el influencer sanitario subraya un beneficio especialmente relevante desde el punto de vista cardiovascular: la reducción de la presión arterial sistólica, «la primera cifra de tu tensión y la que más importa para el riesgo cardiovascular». Diversos ensayos clínicos controlados han demostrado que el consumo de esta fruta puede disminuir entre 4 y 6 milímetros de mercurio esta cifra, un efecto comparable al de algunos tratamientos farmacológicos en fases iniciales. En conjunto, estos efectos se traducen en un menor riesgo tanto de enfermedades cardíacas como cerebrovasculares. De hecho, el cardiólogo indica que consumir alrededor de 150 gramos diarios de arándanos -equivalente a «un puñado generoso»- se asocia con una reducción cercana al 20% en la probabilidad de sufrir infartos o ictus. «Fácil, rico y más poderoso de lo que pensabas», concluye.
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