COPE
El Gobierno de La Rioja ha puesto sobre la mesa sus exigencias para el cuarto ciclo del Plan Hidrológico del Ebro (2028-2033). La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemi Manzanos, ha señalado que el actual plan, aprobado en 2022, "no reflejó muchas de las necesidades que tenían nuestros regantes". Por ello, el ejecutivo regional trabaja para que la nueva planificación "corrija estas deficiencias" y garantice el agua disponible para los cultivos, un bien que considera "imprescindible para el desarrollo de la agricultura". Para lograrlo, el Gobierno riojano ha presentado alegaciones ante la Confederación Hidrográfica del Ebro con las necesidades de la comunidad en materia de abastecimientos, calidad del agua, y especialmente, en la ampliación y creación de nuevos regadíos. "El agua para nosotros para la agricultura es sinónimo de competitividad", ha afirmado Manzanos, quien recuerda que, aunque actualmente La Rioja tiene un 30% de sus tierras de cultivo en regadío, es necesario actuar para no quedarse atrás. Manzanos ha destacado la urgencia de actuar en dos cuencas con "escasa o nula regulación", como son las del Alhama-Linares y Oja-Tirón. En estas zonas, se reclama que "se retomen sus proyectos, esos proyectos que quedaron aparcados en la planificación en 2022". Un ejemplo concreto es la regulación de balsas laterales del Oja, que desaparecieron de la planificación anterior y que se consideran "más que necesarias". La gran aspiración del Gobierno regional es que la nueva planificación refleje los proyectos para ampliar y crear nuevos regadíos. En este sentido, se han detallado numerosas actuaciones, como las 3.500 hectáreas en la margen derecha del Cidacos, más de 800 hectáreas en Valborneo (Navarrete), 170 hectáreas en el regadío La Fuente (Entrena), 700 hectáreas para la ampliación en Alesanco del Canal del Najerilla y 120 hectáreas en Tricio. El objetivo final es sumar más de 26.000 hectáreas a las 65.000 ya existentes en regadío en La Rioja. Esta ampliación se distribuye en 29 zonas pendientes de actuar, con la meta de que los agricultores "tengan más oportunidades, sean más competitivos, sean más rentables y se adapten sus explotaciones a la realidad climática".
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