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La revolución de la empresa valenciana SP-Berner: así transforma el plástico en un imperio sostenible | Collector
La revolución de la empresa valenciana SP-Berner: así transforma el plástico en un imperio sostenible
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La revolución de la empresa valenciana SP-Berner: así transforma el plástico en un imperio sostenible

Detrás de innumerables productos cotidianos, desde un cepillo de dientes hasta muebles de jardín, se encuentra SP-Berner, una compañía valenciana que ha evolucionado desde un pequeño taller en Aldaia hasta convertirse en un referente europeo en la transformación y reciclaje de plástico. Con más de 60 años de historia, 1.000 trabajadores y presencia en 50 países, su CEO, Jorge Escarpa, ha desvelado en el programa ‘Seguir Sumando’ las claves de un crecimiento basado en la reinversión, la innovación y una apuesta decidida por la sostenibilidad. La historia de SP-Berner comenzó hace 62 años de una forma insólita. El abuelo de Jorge Escarpa fue indemnizado con "una especie de máquina, como una bicicleta llena de palancas y ruedas", que resultó ser una de las primeras máquinas de inyección de plástico en España. Así, en un barrio humilde de Aldaia, la familia entera, abuelos, padres y tíos, puso en marcha la semilla de lo que hoy es un gigante industrial. “Esa fue un poco la semilla que empezó todo esto”, recuerda Escarpa. El punto de inflexión llegó décadas más tarde, de la mano de su padre. La empresa pasó de fabricar pequeñas piezas y adornos para muebles a producir en masa para grandes clientes. “Empezamos ya a tener clientes grandes”, explica el CEO, que pedían millones de tapones. Este cambio obligó a la empresa a invertir en moldes, comprar más máquinas y expandirse, un ciclo de crecimiento que, según Escarpa, ha sido una constante a lo largo de su historia. Liderar la tercera generación de un legado familiar supone para Jorge Escarpa "una responsabilidad y un compromiso fuera de lo normal". La cultura de la compañía se basa en una autoexigencia muy alta y una determinación inquebrantable. “Aquí no estamos para intentarlo o para a ver cómo sale, no, aquí estamos para conseguirlo sí o sí”, subraya. Frente a la demonización social de este material, Escarpa defiende con orgullo su industria, afirmando que “el plástico es parte de la solución”. En lugar de entrar en una guerra mediática, la compañía prefiere "ganar la guerra silenciosa del plástico" con hechos y soluciones. “Siempre que comparamos un producto plástico con otros materiales, ganamos por goleada”, asegura, aunque admite que "no es popular" decirlo. SP-Berner está inmersa en un ambicioso plan de inversiones de 100 millones de euros a cuatro años para transformar por completo su planta de Aldaia. El objetivo es claro: automatizar toda la producción con robótica, IA e IoT para competir con los precios de los mercados asiáticos. “La única forma de parar ese golpe es siendo muy competitivos fabricando”, sentencia Escarpa. Esta revolución, bautizada como “Complejo 4”, no busca eliminar personal, sino transformarlo. La idea es formar a los operarios para que se conviertan en “técnicos de producción” con un nivel resolutivo mucho más alto, capaces de gestionar varias líneas y atender incidencias donde la tecnología no llega. Se trata de una “obsesión continua” por mejorar los ratios de productividad y calidad. Sin embargo, la tecnología no lo es todo. Escarpa dedica la mayor parte de su tiempo a la creatividad y la innovación en el diseño de productos. Reconoce que el ciclo de vida de los artículos se ha acortado drásticamente y la clave es la novedad. “Podemos tener un fabricón, pero tiene que fabricar los mejores productos, los que más se vendan”, reflexiona. Como consejo para jóvenes emprendedores, el CEO de SP-Berner destaca dos claves: “hambre y humildad”. Sobre el futuro, se muestra orgulloso del legado familiar y confía en el porvenir de su industria: “Al plástico, desde luego, le queda mucho, mucho, mucho recorrido”. Un camino que la familia Escarpa sigue construyendo con la misma pasión que el primer día.

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