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¿Qué tipo de cáncer puede tener origen en tu puesto de trabajo? "Se reconocen 119, pero las estimaciones hablan de 16.000 casos" | Collector
¿Qué tipo de cáncer puede tener origen en tu puesto de trabajo?
Cope Zaragoza

¿Qué tipo de cáncer puede tener origen en tu puesto de trabajo? "Se reconocen 119, pero las estimaciones hablan de 16.000 casos"

El secretario de Salud Laboral de CCOO Aragón, Luis Clarimón, ha lanzado una seria advertencia sobre la infradeclaración del cáncer de origen laboral en España. Según los datos expuestos, en el año 2025 solo se reconocieron oficialmente 119 casos, una cifra que contrasta dramáticamente con las estimaciones de los expertos, que sugieren que entre un 5% y un 10% de estas enfermedades tienen su origen en el trabajo. Esto elevaría el número real de afectados hasta los 16.000 anuales, evidenciando una realidad oculta y desatendida. La alerta se ha producido durante unas jornadas sobre cáncer laboral organizadas por CCOO en colaboración con la Universidad de Zaragoza (Unizar) y con financiación del Gobierno de Aragón. En este foro, Clarimón ha subrayado que esta situación provoca que "la mayor parte de los cánceres laborales no se están reconociendo, pasan desapercibidos y, por lo tanto, tampoco se previenen ni se tratan adecuadamente por quien corresponde". El dirigente sindical ha señalado que existen "miles de personas trabajadoras expuestas a cancerígenos" en una amplia variedad de sectores. Entre las sustancias más preocupantes se encuentra la sílice, cuyo uso ha aumentado en la fabricación de encimeras de cocina o baños. Clarimón ha descrito el peligro de forma gráfica: "Ese polvo se corta, se taladra, se respira y da lugar a [problemas pulmonares graves], entre ellos el cáncer". A la sílice se suman otros agentes cancerígenos como el amianto, los acrilonitrilos, el formaldehído común en el sector sanitario, el humo del diésel en fábricas y trabajos al aire libre, metales pesados como el cromo o el cadmio, el polvo de la industria maderera y la exposición a la radiación solar. Para algunos de estos, como el diésel, Clarimón ha apuntado soluciones viables, como "ir cambiando todas esas carretillas en las industrias por carretillas eléctricas", aunque ha admitido que la sustitución de otras materias primas es "más complicada". Durante el evento se ha presentado el libro 'Cáncer y trabajo', coescrito por Miguel Olmos, profesor de Derecho del Trabajo de Unizar. Olmos ha explicado que, aunque la normativa española es similar a la de otros países europeos, el sistema de contabilización "no está funcionando", lo que genera "[diferencias abrumadoras". Esta brecha, según el experto, demuestra una infradeclaración masiva de la enfermedad profesional. El profesor ha sido tajante al respecto: "En hombres hay una infradeclaración abrumadora, pero en mujeres ya es terrible". Olmos atribuye este problema a que España no ha desarrollado suficientemente el real decreto que emana de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta carencia se produce a pesar de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce 134 sustancias cancerígenas en el entorno laboral y estima que "aproximadamente el 25% de los trabajadores están expuestos a algún cancerígeno a lo largo de su vida laboral". Para Olmos, el problema de fondo es social: "hay muchas sustancias cancerígenas a las que no estamos dispuestos a renunciar, y eso como sociedad nos lo tenemos que hacer mirar". Puso como ejemplo los aglomerados de cuarzo en las cocinas, cuya producción e instalación exponen a los trabajadores a la sílice cristalina, reavivando la silicosis, una enfermedad que estaba en retroceso. "¿Podemos prescindir de ellos? Yo creo que sí. Nuestras cocinas, hace unos años, no los tenían y no les pasaba nada", ha sentenciado. La otra autora del libro, Sonia Pedrosa, también profesora de Unizar, ha abierto el foco hacia nuevas líneas de investigación que relacionan el síndrome de 'burnout' o del 'trabajador quemado' con el cáncer. Pedrosa ha destacado la dificultad de probar el origen laboral de la enfermedad, un requisito indispensable para su reconocimiento oficial. Además, ha señalado que muchos tipos de cáncer ni siquiera figuran en el cuadro de enfermedades profesionales, lo que impide su reconocimiento. Mientras que la relación entre el cáncer de pulmón y el amianto está bien establecida, otras asociaciones, como la del cáncer de mama y el trabajo nocturno o el de ovarios, se encuentran en una fase de investigación "incipiente". Según Pedrosa, el avance es lento porque se necesita "una confirmación realmente de su origen profesional" a través de estudios científicos sólidos. Ante este panorama, la principal reivindicación de los expertos y sindicatos es unánime. Piden a las empresas que "tomen conciencia" y apliquen medidas preventivas, y a las administraciones que refuercen el control, cumplan la normativa y doten de recursos económicos y humanos la Agenda Nacional para la Prevención del Cáncer Laboral para que esta epidemia invisible deje de serlo.

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