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Cientos de miles de personas han llegado a Madrid para la visita del Papa León XIV, y entre ellos se encuentran muchos jóvenes extremeños. Es el caso de Leo, Juanjo y Andrés, tres antiguos alumnos del colegio marista de Badajoz que ahora son animadores del movimiento pastoral y que han viajado a la capital para vivir en primera persona la emoción de formar parte de la conocida como “juventud del Papa”. El grupo, formado por diez jóvenes, el Hermano José Luis y coordinado por el profesor Javier Alonso, no ha tenido un comienzo fácil. La primera furgoneta que alquilaron tenía el embrague roto, lo que les obligó a desplazarse hasta Olivenza para conseguir otro vehículo y poder iniciar su peregrinación a Madrid, un contratiempo que no les restó ilusión. Una vez en la capital, el Colegio Marista del distrito de Chamberí se ha convertido en su base de operaciones. Allí se alojan y comparten experiencias, en un ambiente de fe y hermandad. Para Leo, la vivencia ha sido sobrecogedora desde el inicio: "se notaba desde el principio que la gente estaba ahí por algo". La vigilia del sábado fue uno de los momentos más especiales. Andrés la describe como “una experiencia inexplicable”, un momento en el que "de verdad que se notaba que te ardía el corazón". A pesar de la multitud, destaca el clima de recogimiento: "No cabe en la cabeza que [...] la gente de verdad respete el silencio y respete la oración". Para Juanjo, el instante más emotivo llegó justo después, un momento que le ha marcado profundamente. "Mi momento favorito fue la oración que tuvimos después de la vigilia, todos juntos, todo el paseo de la Castellana en silencio orando con el Santo Padre. Eso fue, para mí, me pone los pelos de punta, y fue muy bonito, la verdad", confiesa emocionado. La misa del domingo ha sido el evento principal, congregando a 1,2 millones de personas. Juanjo reconoce que fue "un poco agobiante", pero que la celebración conjunta fue muy buena y que el momento de la comunión transcurrió sin problemas. "Me siento muy orgulloso de haber dicho sí y poder haber venido a esto en un evento tan histórico", afirma. Esa sensación de estar viviendo algo único es compartida por todos. "Vivir un momento histórico así es sentirte parte de la historia, el hecho de decir, 'yo esto se lo voy a poder contar a mis hijos', y es algo de lo que puedo decir orgulloso", explica Andrés, feliz de haber realizado el esfuerzo de asistir. El viaje también ha servido para reforzar lazos con la comunidad marista de toda España. "Hemos ido 100 personas de los maristas, éramos un grupo enorme", explica Juanjo. Esta ha sido la primera convivencia conjunta antes de que todas las provincias maristas de España se unan en una sola, que se llamará Roset. Aunque solo pudieron ver al Papa "de refilón" o por las pantallas, la experiencia ha sido completa. Andrés destaca también los conciertos posteriores a la vigilia, con artistas como Íñigo Quinteros, Acuna y Malmo, que culminaron con "fuegos artificiales, que eso ya fue un espectáculo".
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