Cope Zaragoza
El Ayuntamiento de Cádiz y el Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana (CAT) han presentado una de las obras de infraestructura más importantes para la ciudad en los últimos años: la construcción de una segunda conducción de agua. Con una inversión de 10,4 millones de euros financiada por el consorcio, este proyecto busca garantizar la seguridad en el abastecimiento y reducir los riesgos asociados a la infraestructura hídrica actual. La necesidad de esta obra es crítica, dado que Cádiz, por su condición de isla, depende de una única conducción de agua que data del año 1957. Esta situación expone a la ciudad a un grave riesgo de quedarse desabastecida ante cualquier avería en la tubería principal, cuyo trazado discurre por zonas complejas junto al ferrocarril y la autovía. Por ello, las autoridades han calificado la actuación como "absolutamente urgente". El proyecto contempla la construcción de un tramo de 2,6 kilómetros de esta nueva tubería, considerado el más crítico. La ejecución, con un plazo ajustado de 12 meses, presenta un reto considerable debido a la complejidad del terreno. La obra se desarrollará entre el río Arillo, la carretera y la vía del tren, lo que obliga a realizar excavaciones de hasta siete metros de profundidad y a gestionar un nivel freático elevado. Estas condiciones han disparado el presupuesto, ya que requieren el uso de tecnologías costosas como la hinca de tuberías y el empleo de tablestacas, uno de los elementos de contención más caros en obras urbanas. De hecho, el coste de la tubería en sí es de 1,2 millones de euros, mientras que el resto del presupuesto se destina a obras accesorias y a la gestión de servicios afectados, que suman casi 900.000 euros. La idea de una segunda conducción no es nueva. El proyecto fue planteado por primera vez durante la sequía de 1995, con un presupuesto previsto de 833 millones de pesetas. El ingeniero jefe del proyecto, Marco Antonio Vives Rubí, ha destacado el alto coste de la inacción: "Lo que no se hizo entonces, hoy en día lo vamos a pagar con creces". Actualmente, ejecutar solo el 30% de aquella planificación inicial cuesta casi 10 millones de euros. Este es solo un primer paso. La sustitución completa de la antigua tubería es un objetivo a largo plazo que deberá completarse en los próximos 10 años. La inversión total para los tramos restantes podría superar los 50 millones de euros, por lo que será necesario solicitar la colaboración de otras administraciones para llevarlo a cabo. Esta obra se enmarca en un plan de inversiones más amplio del consorcio, que superará los 25 millones de euros en los próximos cinco años. Se suma a otras actuaciones recientes en la ciudad, como la construcción de un tanque de tormentas por valor de 7 millones de euros y un proyecto del PERTE de 4,3 millones. El presidente de Aguas de Cádiz ha señalado que "era absolutamente urgente abordar esa segunda conducción para que la ciudad no se quede desabastecida". El alcalde Bruno García ha subrayado que, junto a la sensibilización ciudadana sobre el uso del agua, la inversión en infraestructura es el otro camino fundamental para mejorar. En este sentido, ha destacado que se ha producido un "cambio de ciclo" en la colaboración con el consorcio que permite "pasar de las palabras a los hechos", materializando proyectos clave para el futuro de Cádiz.
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