ABC
«Es más fácil que te toque la lotería que poder hablar con el Papa ». Son palabras de Montserrat, una de las dos internas de la cárcel de Brians que podrá charlar con León XIV durante su visita al penal, este 10 de junio. Serán apenas 20 minutos; un acto previo en la ruta del Santo Padre, precisamente, hacia la abadía de Montserrat . El «privilegio» de ser una de las «elegidas» se lo ha concedido el capellán del penal, Jesús Roy. «Desde que lo conocí, no falto nunca a misa», cuenta la presa, nacida en Barcelona. Antes de estar entre rejas no era creyente, pero conocer al religioso la ha cambiado, asegura. Era «reacia a creer en Dios» por todas las dificultades que ha encarado a lo largo de su vida. Fue tras intercambiar una mirada con el padre Roy cuando se enamoró «totalmente», y ahora es asidua a la eucaristía semanal. Por eso, que León XIV haya decidido visitar Brians le da «mucha esperanza». «Creo que me ha elegido Dios, pienso que lo ha hecho para que crea en Él de verdad. Ahora sí creo, pero me ha costado mucho», admite. Las palabras que intercambiará con el Papa son 'top secret', de hecho, a sus compañeras de módulo ni siquiera les ha contado que tendrá la oportunidad de hablar con él, pero sí avanza que le transmitirá su agradecimiento por el cambio que ha dado su vida «gracias a la fe que tengo ahora y que antes no tenía». Entre nervios e ilusión, Montserrat bromea con otra de las reclusas, Elisabet, que estará presente en el acto. En su caso, natural de Igualada (Barcelona), explica que es hija de un pastor evangélico, y «creyente de toda la vida». Ella es gitana, presume, y «Dios es Dios». Dice llevar la fe «en la sangre» y acoge la visita con «gran ilusión». « Me queda muy poquita condena, y me voy a ir con la emoción de haber conocido al Papa », cuenta. Aunque en su caso no podrá hablar con él, sí le gustaría agradecerle su labor, y que ponga el foco en los más desfavorecidos, yendo a prisión. Y es que León XIV será el primer Pontífice en visitar una cárcel española, aunque será la segunda en la que recale durante su papado, tras haber estado en la de Bata, durante su viaje a Guinea, el pasado abril. En este caso, esta parada comenzó a gestarse cuando el Santo Padre recibió en audiencia privada al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a quien acompañó el consejero de Justicia, Ramon Espadaler. «Le regalamos una estola confeccionada por internas de Wad-Rad», el centro de mujeres de Barcelona, desvela el último. Ya en ese encuentro, en octubre de 2025, León XIV se interesó en conocerlas, pero había que formalizar una invitación. Fue tras una de las reuniones que se celebraron en Palau para preparar el viaje, cuando Espadaler y el obispo de Sant Feliu, Xabier Gómez, en una charla informal con el coordinador de los desplazamientos pontificios, José Nahúm Jairo Salas, como surgió la posibilidad de incorporar al programa la parada en un centro penitenciario. La elección de Brians 1 responde a su ubicación, entre Barcelona y Montserrat, uno de los principales destinos del viaje apostólico. Junto al 'president' y al 'conseller', serán un total de 80 internos -y una veintena de funcionarios- los que asistirán al acto, que se celebrará en el teatro de la prisión, bautizado Itziar Castro -por la actriz-. En vísperas de recibir a tan ilustre invitado, los obreros, tal y como pudo comprobar ABC, encaraban aún los últimos retoques, y las butacas rojas permanecían aún cubiertas. En ellas se sentarán presos de Brians 1 y 2 -58 hombres- y reclusas de Brians 1 y Wad-Ras -22-. En este caso, no ha habido una «selección» como tal, desvela el párroco de Brians 1-en su caso, de los reclusos-, Jesús Bel, sino que asistirán todos aquellos que habitualmente ya acuden a la eucaristía de sábados y domingos. La petición de los presos se formaliza mediante una instancia y queda plasmada en un listado, «por seguridad». Sí es cierto, detalla Bel, que ante la visita del Pontífice, esas solicitudes crecieron «exponencialmente», pero no se aceptaron más. «No es un privilegio, es respetar» -y el aforo es limitado-. Tampoco se ha hecho ningún cribado por tipo de condena. «Ni siquiera yo sé por qué están aquí. Nosotros, la pastoral penitenciaria, jamás preguntamos por el delito. Eso lo tiene que ver un juez, nosotros venimos a encontrar personas», atajó, al ser preguntado por aquellos que se encuentren entre rejas por delitos de sangre. El párroco señala que la parada del Papa en Brians busca hablar de esperanza. «No se puede construir un mundo mejor si se excluye a los marginados, a los olvidados, a los que sufren. Por eso esta visita tiene tanto sentido». Será un acto breve, que comenzará con un canto de bienvenida a cargo de los internos, y en el que tomarán la palabra tanto el delegado de la pastoral penitenciaria, como dos de las presas. Una de ellas, una emocionada Montserrat. Tras la interpretación del Virolai -himno a la Virgen de Montserrat- León XIV partirá hacia la abadía. Antes, los reclusos le obsequiarán con un plato de cerámica, elaborado en los talleres de prisión, adornado con una paloma, símbolo de libertad y esperanza. Junto a este, una carta con un versículo del Evangelio de Mateo: «Estuve en prisión y me visitasteis ».
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