COPE
La ciudad de Londres se está convirtiendo en un laboratorio de rastreo tecnológico a gran escala. Así lo ha explicado el experto tecnológico Jorge Morla en el programa 'Herrera en COPE' con Alberto Herrera, donde ha detallado cómo la Policía Metropolitana ha comenzado a utilizar un avanzado y polémico sistema de reconocimiento facial en vivo, una tecnología que plantea numerosas preguntas sobre la seguridad y la privacidad de los ciudadanos. El sistema no se basa en una red de cámaras fijas, sino en unidades móviles que se despliegan en zonas concretas, de forma similar a los coches de Google Maps. Estas unidades escanean el rostro de cualquier viandante, convierten la imagen en una plantilla biométrica y la comparan en tiempo real con una base de datos policial que contiene alrededor de 17.000 personas buscadas por las autoridades. Si hay una coincidencia, se emite una alerta inmediata a los agentes cercanos. Aunque las pruebas comenzaron de forma tentativa en 2024, ha sido en 2026 cuando el uso del sistema se ha vuelto más constante y visible. Según los datos más recientes, la tecnología ha escaneado ya a 3 millones de personas en lo que va de año y ha permitido la detención de 2.500 personas desde su implantación. La policía asegura que el impacto en la privacidad es mínimo, ya que las plantillas biométricas de las personas no buscadas "se eliminan de inmediato". Sin embargo, organizaciones de derechos civiles como Big Brother Watch denuncian la desproporción de la medida. Como señala Morla, "es un sistema que sigue necesitando analizar a todo el mundo, pero literalmente a todo el mundo, para encontrar muy pocos positivos". Esta vigilancia masiva es, para los críticos, el núcleo del problema. La tecnología se utiliza tanto en patrullas por calles al azar como en eventos concretos, lo que genera aún más controversia. Durante una reciente protesta antiinmigración en Londres, la policía situó las cámaras en los puntos de acceso alegando motivos de seguridad. Para los críticos, esta acción tiene un claro efecto disuasorio, ya que el simple hecho de saber que se está siendo identificado puede coartar la libertad de manifestación. Organizaciones como Big Brother Watch advierten que no se trata solo de la precisión tecnológica, sino de su impacto en el comportamiento social. Según Morla, "basta con que la gente perciba o tenga interiorizado que ese sistema de vigilancia es omnipresente para influir". Además, el sistema no es infalible, como demuestra el caso de Sean Thompson, un ciudadano que fue confundido con su hermano y pasó varias horas detenido hasta que se aclaró el error de identificación. Uno de los aspectos más turbios es la falta de una base legal clara. Los grupos de derechos civiles señalan que el Reino Unido no tiene una legislación específica para el reconocimiento facial en vivo, sino que se están "retorciendo" las normas existentes sobre protección de datos. El propio parlamento ha descrito la situación como un "sistema de parches regulatorios", donde se regula a posteriori. A pesar de ello, el Tribunal Superior del Reino Unido avaló la legalidad del sistema hace apenas quince días, aunque el gobierno se plantea realizar un referéndum público sobre el asunto. La conversación sobre tecnología y seguridad también abordó el despliegue durante la reciente visita del Papa León XIV a España. En Madrid se movilizaron 15.000 agentes, 600 vehículos, helicópteros y hasta 16 drones policiales. Se activaron unidades CUAS (contra aeronaves no tripuladas) y células de ciberseguridad para monitorizar amenazas en redes sociales, demostrando cómo la seguridad de grandes eventos depende cada vez más de la tecnología. Finalmente, la entrevista tocó la inminente salida a bolsa de SpaceX, prevista para el 12 de junio. Con una valoración estimada de 1,7 billones de dólares, similar al PIB de España, la empresa de Elon Musk se posiciona como una de las más valiosas del mundo. Morla explicó que SpaceX ya no es solo una empresa de cohetes, sino un gigante que abarca los satélites de internet de Starlink, contratos de defensa y ahora también la inteligencia artificial con su proyecto de construir centros de datos en órbita.
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