COPE
El debate sobre la implantación de una tasa turística ha llegado a Cantabria, después de que comunidades vecinas como Asturias y el País Vasco hayan abierto la puerta a cobrar una pequeña cantidad por cada noche de alojamiento. La medida plantea una cuestión clave en una región donde el turismo tiene un peso fundamental, especialmente en verano, cuando localidades como Santander, Suances, Comillas o Santillana del Mar experimentan una fuerte presión sobre sus servicios, vivienda y espacios naturales. Frente a quienes defienden que el visitante debe contribuir a compensar el impacto que genera, voces expertas piden prudencia. Una de ellas es la de Ignacio Sariego, director del Observatorio Turístico de Cantabria y doctor de la Escuela Universitaria de Turismo Altamira, quien ha analizado el asunto en COPE Cantabria. Su postura es clara: Cantabria no debería aplicar ahora una tasa turística, ya que el principal reto de la región no es el exceso de visitantes, sino la alta concentración en puntos concretos durante unas pocas semanas. Para Sariego, una tasa turística podría enviar un mensaje equivocado y desincentivar la demanda en un momento en que la comunidad autónoma todavía tiene un amplio margen para crecer fuera de la temporada alta. En su opinión, la prioridad debe ser otra, ya que “Cantabria necesita traer turismo mucho más distribuido” y no implementar políticas que puedan ser vistas como una penalización para el visitante. El experto argumenta que gravar una actividad que ya paga impuestos no es la solución. Recuerda que el turista ya abona el IVA en sus alojamientos, comidas, compras o actividades. Por ello, considera que una tasa adicional supondría “sobrecargar una actividad que ya contribuye fiscalmente”. Además, destaca el carácter transversal del turismo, que beneficia a supermercados, gasolineras, comercios y transportes, entre otros, por lo que se pregunta por qué la tasa se aplicaría únicamente sobre los alojamientos reglados. Uno de los puntos que más preocupan a Sariego es la justicia de la medida. Advierte que una tasa aplicada solo al alojamiento crearía un agravio comparativo. Mientras que un turista en un hotel pagaría el impuesto, un propietario de una segunda vivienda no lo haría, a pesar de que ambos utilizan las mismas infraestructuras y servicios públicos. Esta diferencia, señala, podría favorecer indirectamente un modelo turístico más difícil de ordenar. Este fenómeno podría incluso derivar en un aumento de la gentrificación turística. Si la tasa empuja a más gente a optar por segundas residencias, el efecto sería el contrario al deseado, aumentando la presión residencial en los municipios costeros en lugar de ordenarla. Otro de los interrogantes clave es el destino del dinero recaudado. Sariego apunta que estas tasas, conocidas como ecotasas, nacieron con una finalidad ambiental, pero no siempre está claro que los fondos se destinen a mejorar el destino turístico. Más allá del debate fiscal, el director del Observatorio Turístico insiste en que Cantabria no tiene tanto un problema de turismo como de concentración turística. La saturación que viven algunos municipios en julio y agosto contrasta con la situación del resto del año. Por ello, la solución no pasa por cobrar más, más bien por repartir mejor las llegadas y conseguir que la región no dependa casi exclusivamente del verano. La palabra clave para Sariego es desestacionalización. Defiende que la comunidad debe apostar por atraer visitantes durante todo el año con propuestas de turismo cultural, eventos, gastronomía, naturaleza y congresos. El objetivo es doble: aliviar la presión estival y generar actividad económica durante más meses, algo que para el sector sería más útil que concentrar sus ingresos en unas pocas semanas. Aunque la conclusión del experto es que la tasa no es la herramienta más eficaz en este momento, el debate seguirá presente. La presión turística, la vivienda turística o los problemas de aparcamiento son asuntos recurrentes cada verano en Cantabria. Según Sariego, “la prioridad no debería ser cobrar más al turista, sino construir un modelo turístico más competitivo, equilibrado y sostenible durante todo el año”.
Go to News Site