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La leyenda de Zarra | Collector
La leyenda de Zarra

La leyenda de Zarra

Tras el vacío de la Guerra Mundial y 16 años después del Mundial de Italia, la selección española volvía a la gran cita del fútbol como una de las favoritas. Logró la cuarta posición tras Uruguay, Brasil y Suecia en una competición que no se disputó por eliminatorias sino por una liguilla. Fue el mejor resultado de la Roja hasta 2010 en Suráfrica. Previamente, España había realizado una gira por México, donde disputó dos partidos amistosos. Sara Montiel, en el apogeo de su carrera, visitó a la expedición. A la vuelta, los jugadores se concentraron en El Escorial. Corrían todos los días por los jardines de La Herrería y se ejercitaban en un campo municipal. Antes de cruzar el Atlántico, la selección jugó dos amistosos con Hungría, con Kubala como estrella, en el Metropolitano. En la memoria de varias generaciones de aficionados y de los niños que nacimos en esa década, quedó grabado el partido contra Inglaterra en la primera fase del Mundial. El 2 de julio de 1950 se enfrentó en Río de Janeiro al conjunto liderado por el mítico Stanley Matthews. España ganó 1-0 gracias al gol de Zarra, que se adelantó al portero inglés tras un sutil toque de cabeza de Gainza. La Federación Española había decido confinar a los jugadores en un hotel aislado en el Corcovado, lejos del bullicio de Copacabana, a 600 metros de altura. «Nuestros muchachos jugaban allí al pingpong y las damas, respiraban aire puro y comían tortilla de patatas y judías con chorizo», explicó después el conde Casa Rojas, el embajador en Brasil. La estrategia dio resultado porque aquel día el equipo español neutralizó el poder ofensivo de Inglaterra, que era la primera vez que acudía a un Mundial. Los ingleses habían perdido frente a Estados Unidos y necesitaban ganar. A España le bastaba el empate tras derrotar a Estados Unidos y Chile. La victoria sobre 'la pérfida Albión' fue acogida con entusiasmo por la prensa y el régimen. Franco envió un telegrama de felicitación. Los comentaristas alabaron la táctica del entrenador Benito Díaz, que se repartía las funciones con Guillermo Eizaguirre, el seleccionador. El 'Tío Benito' era un estudioso del fútbol, que encerraba a los jugadores para impartir lecciones sobre una pizarra durante varias horas. Fue el primer técnico español en concebir este deporte como una ciencia. Tuvo la fortuna de dirigir el equipo de una generación de grandes futbolistas: Zarra, Gainza, Basora, Puchades, Ramallets, Panizo, Igoa y Gonzalvo II y III. La competición contribuyó a consolidar la fama de Telmo Zarra, el delantero centro del Athletic, un goleador no exento de clase y un gran rematador. Fue entonces cuando se forjó la leyenda de que era «la mejor cabeza de Europa después de Churchill». Aquel modesto hijo de un ferroviario de Erandio fue el vértice de la famosa delantera bilbaína que tanta gloria dio al club: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza. En la fase final, España defraudó las elevadas expectativas. Empató con Uruguay en un partido muy igualado, pero luego fue goleada por Brasil. Perdió por 6-1 sin que en ningún momento pudiera frenar al equipo local. El match se disputó ante más de 150.000 espectadores en el estadio de Maracaná, recién inaugurado. En el último encuentro, con la moral por los suelos, la selección fue derrotada por Suecia. Brasil se enfrentó a Uruguay en el partido de la liguilla que iba a decidir el campeón. Era el indiscutible favorito y le bastaba un empate. Pero Uruguay dio la sorpresa. Remontó el gol de Friaça al comienzo de la segunda parte con tantos de Schiaffino y Ghiggia, que marcó de un disparo raso parable. El portero Moacir Barbosa quedó estigmatizado por el llamado 'Maracanazo', que produjo suicidios y una profunda desolación en 'la torcida'. España tendría que esperar 12 años para volver a la competición en Chile.

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