Cope Zaragoza
La visita del Papa León XIV a España está poniendo de manifiesto la "gran necesidad" de silencio y espiritualidad en la sociedad actual. Así lo ha analizado el padre Joaquín Cruz, prior de los Benedictinos de El Paular, en el programa especial de TRECE con Nazaret García Jara, donde ha destacado la importancia de la vida contemplativa como respuesta al "mundo de ruido" en el que vivimos. El prior ha centrado parte de su análisis en la comunidad benedictina de Montserrat, en Barcelona. Según Cruz, que mantiene comunicación con el padre Abad, la visita se vive como "una gran felicidad" y supone "el broche final" a la reciente celebración del milenario de la abadía. La abadía de Montserrat no es un lugar cualquiera. "Montserrat es la cuna catalana", ha afirmado el prior, destacando que la comunidad benedictina ha estado allí "siempre, desde sus orígenes". A pesar de que, como otras órdenes, van menguando, sigue siendo "un referente no solamente para Cataluña, sino también para los benedictinos" por ser una comunidad grande y con más posibilidades. El día a día en la abadía es de "mucho trabajo", con una comunidad "muy comprometida" en clases, liturgia y diversas labores pastorales. Su tamaño y disposición hacen que otras comunidades más pequeñas a menudo recurran a ellos en busca de ayuda. "Todos vamos tirando de la madre, aunque no sea nuestra madre", ha expresado Cruz para ilustrar la importancia de Montserrat como pilar para otras congregaciones. Uno de los momentos más sobrecogedores de los actos papales fue el silencio absoluto de 500.000 jóvenes en la Castellana. Para el padre Joaquín Cruz, este hecho no es casual. "La persona necesita silencio, vivimos en un mundo de ruido completamente", ha sentenciado. Este momento, ha añadido, fue "especial" porque "ahí claramente está el espíritu". El prior ha comparado esta experiencia con la vida en su monasterio, donde se come en silencio y con lectura, algo que "choca" pero que los visitantes agradecen profundamente. "En ninguna casa se come en silencio, o está la televisión o está con el móvil. Y esa es la diferencia", ha explicado. La invitación al silencio del propio Papa es una llamada a "hacer silencio interior", que es el que "más nos cuesta". Frente a la idea de que los monjes están apartados de la realidad, el padre Joaquín Cruz ha sido tajante. Ha asegurado que no están "retirados" de la vida secular. "Tenemos unos muros, pero esos muros tienen puertas", ha declarado, añadiendo que gracias a los medios de comunicación están "completamente al día, quizás muchas veces más que vosotros". Además, ha señalado la importancia de que el Papa León XIV provenga de una orden religiosa, en su caso de los agustinos, percibiendo en el Pontífice un claro apoyo a la vida consagrada en un "momento difícil" para la Iglesia. Finalmente, el prior ha observado un "vuelco" en las nuevas generaciones, con gente joven "buscando el silencio". Las lágrimas y la emoción vistas en actos como el de Cibeles no son solo un fenómeno colectivo, sino la manifestación de "una emoción de necesidad que tienes interior" que el día a día, con sus distracciones constantes, no permite percibir.
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