'Mask Singer' lleva el secretismo al límite en su quinta temporada:
El Plural

'Mask Singer' lleva el secretismo al límite en su quinta temporada: "Hemos descartado máscaras con el contrato firmado"

Antena 3 ya tiene lista la nueva temporada de Mask Singer: adivina quién canta, uno de sus formatos estrella, y lo hace apostando por la renovación sin perder la esencia que lo convirtió en fenómeno. El programa, presentado por Arturo Valls, volverá con nuevos investigadores, más máscaras y cambios en la mecánica, pero con un elemento que sigue siendo intocable: el secreto. Durante la rueda de prensa de presentación, a la que asistió ElPlural.com, la cadena y la productora Fremantle pusieron el acento en la complejidad del formato. Carmen Ferreiro, directora de entretenimiento de Atresmedia, definió el programa como "televisión en mayúsculas", destacando su capacidad para implicar al espectador desde casa, que "discute e intenta adivinar quién está detrás de la máscara". En esa misma línea, el productor ejecutivo Mario Briongos subrayó que se trata probablemente del casting "más complicado de la televisión", tanto por la exigencia como por el perfil de los participantes. Una dificultad que, lejos de disminuir, se ha incrementado en esta temporada, que incorpora nuevas dinámicas y un panel de investigadores completamente renovado con -Juan y Medio, Ruth Lorenzo y Boris Izaguirre junto a Ana Milán-, lo que ha generado "una temporada muy divertida" y con nuevas formas de jugar. El programa también evoluciona en lo mecánico. Habrá más máscaras que nunca, dobles desenmascaramientos por gala y nuevas fórmulas como el "todo o nada" para las wildcards, que se jugarán su continuidad desde el primer momento. Además, se introducen códigos QR que permitirán acceder a pistas adicionales, ampliando la experiencia del espectador. Pero si hay un elemento que define a Mask Singer es su hermetismo. La organización ha llevado el control del secreto hasta extremos poco habituales en televisión. Según explicó Ferreiro, el equipo ha llegado a tomar decisiones drásticas para evitar filtraciones: "Hemos descartado máscaras prácticamente con el contrato firmado" cuando se ha detectado que la identidad podía haberse filtrado en su entorno cercano. Mantener el misterio es, insistió, una "línea roja" del formato. La estrategia pasa por reducir al mínimo el número de personas que conocen la identidad de los participantes. De hecho, incluso dentro de Atresmedia hay trabajadores que no tienen acceso a esa información. "Cuanta menos gente lo sepa, más difícil es que haya filtraciones", explicó la directiva, dejando claro que el secretismo no es solo una herramienta narrativa, sino una condición estructural del programa. Otra de las claves del formato es la capacidad para atraer a perfiles alejados del mundo del espectáculo. Políticos, deportistas o figuras públicas sin experiencia escénica han pasado por el programa, algo que, según Briongos, no resulta tan complicado como podría parecer. El gancho está precisamente en lo excepcional de la experiencia. El productor explicó que, desde el primer momento -cuando los participantes son trasladados completamente ocultos y deben comunicarse incluso con el conductor mediante una pizarra-, entienden que están ante "algo diferente". Ese componente casi clandestino, unido a la protección que ofrece la máscara, anima a muchos a salir de su zona de confort. De hecho...

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