COPE
La forma en que manejamos el dinero está en plena transformación. Aunque los datos más recientes del Banco de España confirman que el pago con efectivo sigue siendo el principal medio de pago en el país, especialmente para pequeñas transacciones, la realidad es que los pagos digitales avanzan a un ritmo imparable. De media, los españoles llevan en la cartera unos 39 euros, una cifra que refleja cómo las tarjetas y las aplicaciones móviles han ganado terreno. Este cambio ha sido analizado en una jornada sobre la evolución de los medios de pago celebrada en Huesca, donde Julio Gil, director del Banco de España en Aragón, ha explicado el escenario actual y el futuro que nos espera con la llegada del euro digital. El proyecto más disruptivo en el horizonte es, sin duda, el euro digital. Según ha explicado Gil, se trata de "efectivo, pero digital", una definición sencilla para un concepto que permitirá, por ejemplo, realizar compras por Internet con la misma seguridad y respaldo que el dinero físico. Este proyecto está siendo gestionado por un grupo de alto nivel del Banco Central Europeo en el que participa José Manuel Marqués, experto del Banco de España. Aunque todavía quedan varios años para su implementación definitiva, el calendario ya está marcado. Tal como se ha avanzado en la jornada, "la perspectiva es que en 2029 se pueda ya usar el euro digital en toda Europa", un hito que requerirá una importante adaptación tanto para los usuarios como para el sistema financiero. Esta moneda digital no busca reemplazar al efectivo, sino complementarlo, garantizando que los ciudadanos sigan teniendo acceso a dinero público en un ecosistema cada vez más digitalizado. La convivencia de ambos formatos será clave para no dejar a nadie atrás, especialmente a aquellos sectores de la población menos familiarizados con la tecnología. La transición hacia un modelo de pagos cada vez más digital expone una de las grandes debilidades del país: la escasa cultura financiera. Julio Gil ha sido contundente al respecto, compartiendo los preocupantes resultados de la última Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España. En ella, se plantearon tres preguntas básicas sobre inflación, tipo de interés compuesto y diversificación del riesgo. Los resultados fueron reveladores y dibujan un panorama que necesita mejorar de forma urgente. El dato es alarmante: "solo el 19 por 100 de los encuestados, más de 21.000, pues contestaron correctamente a las tres". Esta estadística demuestra, según Gil, que "nos queda labor por hacer". La falta de conocimientos financieros básicos dificulta que los ciudadanos puedan tomar decisiones informadas sobre su dinero, desde la gestión de sus ahorros hasta la contratación de productos bancarios o la planificación para el futuro. Un problema que se hace todavía más grande ante la creciente complejidad de las finanzas digitales. Para atajar este problema, desde el Banco de España se están impulsando diferentes programas de educación financiera. La jornada de Huesca se enmarca, de hecho, en la Global Money Week, una iniciativa global de la OCDE en la que participan más de 100 países. El lema de este año, "Habla de dinero que es de buena educación", busca romper el tabú de hablar sobre finanzas personales, especialmente entre los más jóvenes. El objetivo es "que los jóvenes, fundamentalmente, hablen con sus padres, con sus amigos, y esto permita una mayor planificación, un mayor ahorro", ha señalado Gil. Además, la institución cuenta con un programa escolar dirigido a estudiantes de secundaria, bachillerato y universidad. La meta es que los conocimientos financieros se adquieran cuanto antes para que los jóvenes "puedan tomar decisiones razonadas en su relación con los bancos". Mientras tanto, el ecosistema de pagos sigue su propia evolución. Las nuevas generaciones ya son nativas digitales y muchas de ellas, como ha apuntado el director del Banco de España en Aragón, se han saltado el paso de la tarjeta física, utilizando directamente el móvil y los "wallets" para sus transacciones diarias.
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