ABC
La casa señorial y mejor conservada de Córdoba, y una de las principales de España, es el Palacio de Viana, un singular espacio que aglutina la mayor concentración de patios de la ciudad, un total de doce. Cada uno es diferente y tiene su propio nombre: patio del recibo, de los gatos, de los naranjos, de las rejas, de la madama, de las columnas, de la alberca, del pozo, de los jardineros, de la capilla, del archivo, de la cancela y el jardín. Las estructuras de estos patios se ha mantenido estable. Diferentes especies florales decoran y perfuman cada rincón de este palacio que fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1981 y dos años después, en 1983, Jardín Histórico-Artístico. La primavera es la mejor estación del año para visitar y pasear por estas dependencias donde historia, arte, naturaleza, color y sol se funden entre los muros de una casa histórica y que refleja la personalidad de los 18 propietarios que la habitaron de los siglos XV al XX – de 1425 a 1980-. Su imagen actual se debe a la que fuera esposa del Marqués de Viana, Sofía Amelia de Lancarter que, tras la muerte de su marido, fue la heredera. La marquesa dio un aspecto más señorial adornándola los patios, adornándolos con objetos arqueológicos y decorativos especialmente de los patios de los Jardineros y de servicio, que se incorporaron en el siglo XIX. Su exterior es austero y para nada anuncian lo que se encuentra en el interior: un auténtico museo al aire libre y otro museo entre sus paredes. Numerosas colecciones de todo tipo ( pinturas , vajillas , mosaicos , tapices, azulejos, armas de fuego) se distribuyen entre sus dependencias. Además, la calidad de las obras de arte que se exhiben en este recinto hacen de esta visita una de las más constructivas de Córdoba. Entre ellas hay que destacar la colección de guadamecíes -cuero pintado o labrado a mano- y la gran biblioteca con ejemplares de los siglos XVI al XVIII. De las salas hay que resaltar dos. Por un lado, el Salón de los sentidos , que es un salón de té amueblado con todos los enseres del siglo XIX. Además, cuenta con pinturas murales que representan los cinco sentidos, de ahí su nombre. Lo más interesante es la porcelana de Sévres sobre la chimenea y la lámpara francesa que engalana su techo. Por otro, el Salón Rojo una de las estancias con más vida de estos últimos siglos en la que todaas las paredes están tapizadas en seda, obra de la tercera marquesa de Viana. Ella fue la que diseñó esta habitación, en el que incluyó un retrato de la reina Victoria Eugenia que realizó el propio Joaquín Sorolla. Muchas de las obras de este palacio fueron trasladadas a Madrid que actualmente es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.
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