Diario de Noticias
Es un bar de pueblo, un negocio familiar donde prima el trato cercano y al que los clientes acuden por mucho más que la comida y la bebida. Diego Rubio, Toñi Jiménez y su hija, María, tratan a su clientela con una cercanía “de casa” y un cariño propio de personas que ya han pasado a considerarse amigos, por no decir familia. Después de doce años dedicados a la hostelería –ocho de ellos, al frente del bar Zubizarra, en Burlada–, “es hora de parar”, dice Toñi.
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