Córdoba, una de las pocas provincias de España con espacios reservados en sus cementerios para entierros musulmanes
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Córdoba, una de las pocas provincias de España con espacios reservados en sus cementerios para entierros musulmanes

El activismo de Isabel Romero, musulmana conversa, comenzó en 1992 tras organizar una exposición sobre islam y arte contemporáneo. Fue entonces cuando descubrió la ley 26/92, que reconoce al islam como una religión de notorio arraigo en España. Para ella, ese fue el "primer estímulo", al percibir que "se ha borrado un legado de ocho siglos que nos pertenece a todos". Desde entonces, ha impulsado el desarrollo de artículos del acuerdo de cooperación, como el 14, referente al halal, y ahora el 13, centrado en el patrimonio islámico español. Romero ha recordado como "muy duro" el primer entierro que gestionó. A pesar de que la ley amparaba el derecho de los ciudadanos musulmanes a ser enterrados según su práctica religiosa, la realidad fue otra. "Estuvimos con el féretro cerca de tres horas en la puerta del cementerio porque había que llamar a Madrid, al Ministerio de Sanidad, para ver si permitía el enterramiento del cuerpo sacándolo de la caja", ha relatado. La espera de dos horas y media por un fax, con la madre del difunto presente, es una vivencia que recuerda con "auténtico coraje". La situación se tornó especialmente crítica en momentos como la pandemia de la COVID, que ha sido "horrible", con "familias peregrinando de un lado a otro de España, a ver dónde conseguían darle sepultura a su persona difunta". Muchas familias afrontan el dilema de la repatriación, una solución costosa que las nuevas generaciones rechazan. "Los que han nacido aquí ya no encuentran ningún motivo, incluso sus padres, que ya llevan aquí toda la vida", ha explicado Romero, pues quieren que sus tumbas estén aquí para poder visitarlas. Actualmente, el espacio habilitado en el Cementerio de la Salud está completo y la única solución que Romero baraja es un osario. Sin embargo, Córdoba es "afortunada" por contar con un nuevo proyecto "ejemplar" en el cementerio de la Fuensanta, que sí cumple con los requisitos del rito musulmán: el cuerpo, envuelto en un sudario blanco sin costuras, se deposita en la tierra orientado a la Meca, protegido por rasillones pero sin un ataúd sellado para que "se diluya lo antes posible". Otra de las batallas de Romero se centra en el patrimonio histórico. Cada vez que se levanta un bloque en Córdoba, es común que aparezca un cementerio musulmán de la época andalusí. Los restos de esas personas, según denuncia, acaban "en el silo, en cajas de cartón". Su propuesta es clara: "una vez que los arqueólogos hayan hecho los estudios que tengan que hacer, esa gente tiene que volver a la tierra. Da igual que hayan pasado 8 siglos que 2 minutos". Propone la creación de un cementerio histórico para darles un final digno. Para Romero, garantizar un entierro digno es "una demostración práctica de que somos iguales, no solo ante la ley, sino en la realidad", un elemento clave contra la discriminación y para la "normalización democrática". Considera que es fundamental entender que el islam forma parte de la tradición espiritual y filosófica de la península. "No existiría Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz si no hubiera existido Ibn al-Árabi", ha afirmado, lamentando la gran pérdida que supone no integrar esta herencia en la identidad colectiva.

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