La Opinión de Málaga
A veces cuando voy por el centro de la ciudad observo a la gente y pienso dónde dormirán, tal y como está la vivienda. Un hombre, una mujer, un grupo de amigos, el que parece un oficinista, el que parece un turista de interior, la chica que pudiera ser enfermera, un cartero, dos mujeres de mediana edad que portan sendos cafés para llevar. Me pregunto si tendrán piso propio cada uno de los que, ellos y ellas, que caen en mi mirada. Si lo habrán heredado. Si estarán hipotecados. Si dormirán debajo de un puente, en un hotel o si serán de otra ciudad. Tal vez tengan casa en un barrio. O en el extrarradio o en un municipio cercano. A lo mejor se han bajado de un crucero.
Go to News Site