Largo invierno
La Opinión de Málaga

Largo invierno

El presidente de los Estados Unidos sigue buscando la concordia a trompicones. O a trompazos. Trampeando la realidad a su antojo, se ve a sí mismo como merecedor del Premio Nobel de la Paz. Dice. Y utiliza la guerra como trampolín para lograrlo. Parece. Pero lo cierto es que la bandera más blanca a la que se arrima y ondea es la de Israel, que últimamente luce más como base militar que como cualquier otra cosa. Y así va ampliando su seguridad o sus fronteras. Acompañados siempre del beneplácito estadounidense en esa interminable misión. Trump parece haber cambiado el lema de su gorra por el de la guerra. ‘Make the war great again’. Y en eso estamos.

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