La Opinión de Málaga
Dinamarca celebra este martes elecciones legislativas, convertida en exponente de cómo plantar cara a Donald Trump y marcar pautas en la UE pese a tener apenas seis millones de habitantes. El rostro de la resistencia a la Casa Blanca es su primera ministra, Mette Frederiksen, una socialdemócrata atípica, que en materia migratoria defiende posiciones más propias de la derecha populista que de su familia política.
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