La Opinión de Málaga
Las guerras andan lejos, aunque a veces resuenan demasiado cerca, sobre todo en nuestra mente. El ciclismo suele ser un mundo sin ruido más allá del sonido de las cadenas de la bici, del contacto de los tubulares con el asfalto y de los chillidos de los apasionados seguidores. Pero no vive ajeno a lo que ocurre en un planeta trastornado, tal como se vio y vivió aún no hace un año en la Vuelta más alterada de la historia; protestas contra el genocidio en Gaza y contra la presencia de un equipo que por aquel entonces estaba patrocinado por Israel; un ingrediente picante para que se organizase la que se lio.
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