Letras Libres
En la plaza de las Estatuas de Hong Kong se congregan cientos de mujeres filipinas formando grupos y corrillos. Las estatuas, salvo una, hace tiempo que no están. Es interesante que la idea de grupo nazca en el lenguaje renacentista para designar estatuas, no personas. El grupo es una abstracción; la palabra no nos hizo falta hasta que los humanos nos volvimos individuos, más que gente de familia. O eso nos gusta pensar. Para esas mujeres su familia es casi todo lo que hay. Están allí porque es su obligación; para sustentar a sus hijos, ayudar a sus padres mayores, a que una hermana o hermano acabe los estudios, comprar una casa o una tierra… y para cambiar. Soledad había sido una de ellas. La hermana de Soledad (Pre-Textos, 2025) es una novela sobre la diáspora filipina, pero sobre todo sobre los que se quedan; sobre la sororidad y, especialmente, la maternidad; y sobre una sociedad que parece sostenida con alambres y puede dar risa, pero en el fondo sobre la firmeza de la humanidad. Esta es la segunda novela de Jose Dalisay (1954), aparecida en inglés en 2007. Ese año fue una de las tres finalistas para el Man Asia Literary Prize. Novelista lento, su primera novela es de 1992 (Pasando el rato en un país cálido,Libros del Asteroide, 2012). Ambas han sido traducidas a varios idiomas. Luis Castellví, gran conocedor de esta literatura, lo hace con elegancia y la ha presentado en la última Feria de Fráncfort, donde Filipinas ha sido el país invitado de honor. Los trabajadores filipinos de ultramar, designados por las siglas ofw (overseas filipino worker), que a gala llevan, son una inmensa multitud, a menudo con pocos derechos. Las mujeres son mayoría. En Hong Kong su vida no es fácil, pero hay sitios mucho más duros. Hay más de un millón en los países árabes, la mitad en Arabia Saudí. “Hay una ciudad muy muy lejana… junto a un mar que llaman Rojo. La ciudad es Yeda. Déjame repetírtelo para que lo recuerdes: Ye-da. Aún no he encontrado ninguna foto, pero nada cerca del mar puede estar tan mal… y tienen reyes y príncipes, y gente como nosotras para barrer la arena de sus palacios y bañar a sus perros.” Soledad se despide de Aurora, su hermana Rory, una adolescente que se guarda el miedo y queda al cargo del niño que le entrega; de Hong Kong había vuelto embarazada y repudiada; en Yeda se ahogó, posiblemente la ahogaron. Subrayo el drama, perfectamente real, porque el libro no lo hace, para mejor entender su logro, su tono y su ternura. Al aeropuerto de Manila llegan varios cientos de cadáveres de trabajadores de ultramar cada año. Allí comienza esta historia, y lo hace con humor. En el aeropuerto, una familia se encuentra con un cadáver que no es el suyo; vienen de muy lejos, están al límite, pero, ya que están en la capital, se van a tomar un helado a un centro comercial. La policía debe localizar… The post La tumba de Eva en Manila appeared first on Letras Libres .
Go to News Site