Rüdiger:
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Rüdiger: "Juego con intensidad, pero no represento un riesgo para la seguridad de mis equipos; nueve años sin una roja no fueron casualidad"

El defensa del Real Madrid, Antonio Rüdiger, ha concedido una entrevista al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung en la que se ha sincerado sobre su estado físico y su mentalidad. El jugador ha confesado que la temporada pasada tuvo que jugar e incluso entrenar tomando analgésicos. "Me siento realmente bien y estoy aliviado porque mis tratamientos médicos empiecen a dar fruto", ha afirmado. Rüdiger ha explicado los motivos que le llevaron a forzar su cuerpo. "Dejé mi salud en un segundo plano y quise estar al 100 % para el Real Madrid, porque no hay nada que odie más que dejar tirados a mis compañeros", ha señalado en la entrevista, publicada este lunes 23 de marzo. A la pregunta de si lo volvería a hacer, el central no duda: "¿Lo haría de nuevo?¡Probablemente sí!". El internacional alemán también ha abordado las críticas que recibe en Alemania por su contundencia. "Ser un defensa duro forma parte de mi ADN. Si quieres ser un especialista en el uno contra uno a este nivel, no puedes ser un acompañante amable", ha defendido Rüdiger, que considera que ese estilo es precisamente lo que le ha llevado a la élite. El defensa ha sido tajante al respecto: "Si dejo fuera esa intensidad, esa entrega, ese juego al límite, valgo sólo la mitad. Ese filo es exactamente lo que me llevó al Real Madrid. En Madrid valoran y celebran precisamente eso". Además, ha revelado que analiza a sus rivales e incluso prepara sus propios vídeos para saber con quién necesita "mandar un mensaje físico desde el principio". Sobre la controvertida jugada con Diego Rico en el partido contra el Getafe del pasado 2 de marzo, por la que el CTA consideró que debió ser expulsado, Rüdiger ya reconoció en la rueda de prensa de la pasada semana previa al partido de Champions que "a cámara lenta es terrible": "No le maté, si voy con intención, le lesiono. Entré duro". Pese a su fama, el jugador ha defendido que no es un riesgo para su equipo y ha aportado un dato revelador para demostrarlo: "Nueve años sin una tarjeta roja sobre el campo no son casualidad —la última fue en 2017, aún con la Roma—". También ha destacado que su promedio de tarjetas amarillas es mucho más bajo de lo que se percibe.

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