Cope Zaragoza
La Guardia Civil, en el marco de la operación Senzu, ha investigado a dos hombres y una mujer de entre 21 y 52 años, miembros de una misma familia, por presuntamente dirigir un entramado criminal dedicado al tráfico de drogas. La operación se ha desarrollado en Guardamar del Segura, donde la familia regentaba una tienda de productos con cannabidiol (CBD) que servía de tapadera. Las investigaciones comenzaron el pasado mes de diciembre, cuando los agentes detectaron un aumento significativo en el consumo y tenencia de cannabis en la localidad. El Puesto Principal de la Guardia Civil de Guardamar del Segura puso en marcha la operación para localizar el origen de las sustancias. En una primera fase, se identificó el foco de la actividad ilícita en una tienda especializada en la venta de productos con CBD. Los agentes descubrieron que detrás del negocio se encontraba una familia —un matrimonio y su hijo— que había creado un entramado con apariencia de legalidad para evitar los controles normativos. Dentro del establecimiento, un flujo constante de clientes compraba cogollos y resina de cannabis, que se vendían como productos naturales y legales. El engaño era doble, ya que se introducían sustancias estupefacientes en el circuito comercial y, al mismo tiempo, se daba a los consumidores una falsa sensación de seguridad sanitaria, haciéndoles creer que consumían productos inocuos. La red criminal amplificaba su alcance con una estrategia digital muy activa en redes sociales, donde publicaban vídeos y campañas publicitarias. Con esta táctica, construyeron una narrativa que presentaba el consumo como “seguro” y “natural”. Esta sofisticada estrategia de marketing no solo impulsó las ventas y generó importantes beneficios económicos, sino que también consolidó el fraude. El pasado 16 de marzo, tras acreditar la implicación de la familia, los agentes realizaron una inspección en el local. En la actuación se intervinieron 6,55 kilogramos de cogollos de marihuana, 815 gramos de resina de cannabis, 128 cigarrillos rellenos de marihuana y más de 500 euros en efectivo. La operación ha permitido retirar del mercado ilícito un total de 6.815 dosis que estaban preparadas para la venta. Además, se han interpuesto varias denuncias administrativas, ya que el establecimiento carecía de licencia de apertura y de la documentación necesaria, por lo que los agentes procedieron al precinto cautelar del local. Como resultado de la operación, los tres miembros de la familia han sido investigados por un presunto delito contra la salud pública por tráfico de drogas y otro de pertenencia a grupo criminal. Los análisis preliminares de las sustancias confirmaron la presencia de derivados del cannabis y otros compuestos prohibidos en España por su peligrosidad, debido a sus efectos psicoactivos y los riesgos que pueden generar para la salud mental. Las diligencias instruidas y todos los efectos intervenidos ya han sido remitidos a la autoridad judicial competente.
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