Canarias Ahora
Establecer una limpieza exhaustiva un par de veces al año te ayudará a mantener a salvo de suciedad las zonas de más difícil acceso. Primavera y otoño son dos buenos momentos para marcar en tu calendario esta tarea Engañabobos de Huelva: cómo hacer el postre dulce tradicional de Semana Santa La llegada de la primavera conlleva una serie de cambios dentro y fuera de casa. Los días más largos, cálidos y soleados invitan a hacer más planes al aire libre, los campos se llenan de flores, los árboles recuperan su follaje y muchos cultivos encuentran en esta época el mejor momento para crecer y dar sus frutos en el huerto de cara al verano. También es el momento, a medida que avanza la estación, de empezar a dejar colgados los abrigos, guardar los edredones nórdicos o sustituir las cortinas cálidas por otras más ligeras y frescas. En definitiva, de hacer un buen cambio de armario, tanto de nuestra ropa como del textil del hogar. Y al mismo tiempo, de hacer una limpieza profunda de casa, de las que no solemos tener tiempo para acometer en nuestro día a día pero que siempre es una buena idea al comienzo de alguna estación. Establecer una limpieza exhaustiva un par de veces al año te ayudará a mantener a salvo de suciedad las zonas de más difícil acceso. Primavera y otoño son dos buenos momentos para marcar en tu calendario esta tarea tan poco atractiva, pero que con planificación no te resultará tan pesada y que, sin duda, agradecerás una vez la hayas completado. Este tipo de limpiezas son el momento perfecto para ordenar bien los espacios de la casa, deshacerte de aquello que no usas y que has ido acumulando en los últimos meses, ventilar bien tu hogar, hacer una limpieza de textiles o acometer el cambio de armario. Para poder hacerlo bien, organízate antes y desbloquea algunos días para no tener que realizar la limpieza con prisas ni agobios. Planificación de la limpieza Puedes hacerlo, por ejemplo, en un par de días, durante el fin de semana o en algún otro momento que tengas libre. Toma nota de estos consejos que seguro que te ayudan a ponerte manos a la obra. El primer día nos centraremos en la tarea de ordenar, ventilar bien la casa y limpiar el mobiliario y el textil. Ordenar y despejar bien la casa. Lo primero que tenemos que hacer es despejar bien todas las habitaciones. Colocar en su sitio lo que esté desordenado. En este paso es fundamental que sepamos identificar aquellos objetos o prendas que ya no usamos porque estén en mal estado o porque ya no nos resulten útiles. Las dejaremos en un montón para clasificar en aquellas que podemos vender, intercambiar o donar, y las que tengamos que desechar. Este día dedicaremos también tiempo a hacer el cambio de armario, guardar las prendas de invierno y dejar a mano las de la primavera, así como a retirar mantas, edredones o cortinas gruesas si usamos para aislarnos del frío. Ventilar el espacio. Mientras ordenamos, podemos dejar abiertas las ventanas para que se ventile bien la casa. Aprovecharemos para limpiar los cristales, las persianas, los raíles y los marcos. Hazte con una esponja suave o paño de microfibra y un cubo con agua tibia y detergente suave. Antes de limpiar las ventanas, pasa un plumero para retirar el polvo; luego limpia con el paño y el agua con jabón, seca bien y si quieres para terminar puedes aplicar un limpiacristales comercial o un poco de vinagre. Hacer una limpieza profunda del textil y los muebles. En este primer día de limpieza también vamos a lavar las fundas de los cojines, la ropa de cama, cortinas y alfombras. Puedes aspirar los colchones y el sofá. Y limpiar bien el polvo de los muebles de la casa, prestando atención especial a aquellos rincones donde no solemos llegar en el día a día. Para el segundo día podemos dejar la cocina y los baños, a los que tendremos que prestar especial atención al acumularse normalmente más suciedad que en otras habitaciones de la casa. También aspiraremos bien la casa y fregaremos los suelos. Podemos dar un último toque con una decoración más propia de esta estación. Anota algunos consejos: Limpieza de baños y cocina. Cuando hablamos de hacer una limpieza en profundidad de la casa, no podemos dejar de lado la cocina y los baños. Aunque en estas estancias no tengamos que hacer un cambio asociado a la primavera, sí que tendremos que dedicarles tiempo a eliminar toda la suciedad que se haya ido acumulando en los últimos meses. En la cocina tendremos que prestar especial atención a la encimera, el fregadero, el horno o la campana, donde se suele concentrar la grasa. Y también tendremos que desinfectar y limpiar por fuera y por dentro los electrodomésticos. Es un buen momento para revisar la despensa y la fecha de caducidad de los alimentos que tengamos almacenados. En los baños tendremos que desinfectar bien los sanitarios y sacarle brillo a los azulejos, la grifería o los espejos. No olvides los suelos. Con toda la casa ya limpia, vamos a terminar el proceso con los suelos. Los barreremos o aspiraremos con atención y luego los fregaremos para retirar el polvo que se haya podido acumular. Retira los muebles que puedas para despejar la habitación y eliminar la suciedad que se suele acumular en los rincones de más difícil acceso. Últimos toques. Por último, revisa bien que todo haya quedado bien ordenado, sobre todo en los armarios y estantes, que el orden sea funcional y claro. Cambia las cortinas y edredones si es necesario por unos ligeros, acordes con la época primaveral. Dale un toque fresco y de color a tus estancias con algunas flores o una maceta nueva. Si te apetece, puedes añadir alguna decoración que aporte color a tus habitaciones.
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