COPE
El centro de mayores de la parroquia Santa María de la Amargura, en Málaga, se ha convertido en un auténtico refugio contra la epidemia de la soledad que afecta a muchas personas en el barrio. Fundado en 2008, el proyecto acoge hoy a 200 personas gracias a la labor de 23 voluntarios. Mari Carmen Domenech, una de las usuarias, explica sin rodeos por qué acude al centro: “Porque me siento sola, y allí he encontrado amigos”. Relata que se pasa “la semana sola, porque claro, los hijos tienen sus trabajos”, pero en la parroquia se siente “muy arropada” mientras habla o bromea con los demás. En su caso, participa en un taller de memoria que describe como un desafío estimulante. “He enseñado alguna ficha a mi nieto de 18 años y dice, ‘abuela, esto es muy fuerte’”, comenta. El taller no solo le ayuda a trabajar la mente, sino también a evadirse. La otra cara de la moneda es la de los voluntarios como Consuelo Álvarez, que lleva diez años en el proyecto y dirige el taller de memoria. El párroco le pidió que se uniera y, aunque al principio no sabía qué esperar, asegura que la experiencia le ha aportado más a ella que a los propios usuarios. “También vivo sola, y la verdad que es un rato superagradable dentro de la semana”, confiesa. Para ella, que fue profesora de instituto, la enseñanza es su vida y ha pasado “de alumnos niños, a alumnos personas mayores”. Curiosamente, ahora tiene como alumnos a padres de sus antiguos estudiantes. El centro ofrece una amplia variedad de actividades más allá del taller de memoria. Los asistentes pueden apuntarse a talleres de cultura general, canto, gimnasia, baile, dibujo, costura e incluso castañuelas. Consuelo destaca que estas últimas “son muy buenas para la artrosis de las manos” y tienen muchas personas apuntadas. Esta iniciativa es una de las paradas de la línea 105, XTantos, una campaña que explica sobre el terreno a dónde va el dinero de los contribuyentes que marcan la X de la Iglesia en su declaración de la renta y el impacto real que tiene en la sociedad.
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