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La cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, conocida como el Paso Morado de Lorca, vive los días previos a la Semana Santa "con mucho nerviosismo, para que todo salga perfectamente". Así lo ha expresado su presidente, Ángel Latorre, quien ha destacado el "gran esfuerzo" y el trabajo que se realiza durante todo el año. Desde que terminan los desfiles, ha señalado, "automáticamente, todo el mundo se pone a trabajar para que el año siguiente podamos celebrar esta Semana Santa", con la convicción de que este año "va ser algo sensacional". Una de las grandes novedades para este año es la mejora del Viacrucis viviente del Lunes Santo, que se celebrará a las nueve de la noche en la explanada del Calvario. Este evento, cuyos rezos están declarados Bien de Interés Cultural e Inmaterial, se ha convertido en una cita esperada por lorquinos y visitantes. Según Latorre, el entorno "majestuoso y paisajístico" del Calvario, junto a la ermita y la cruz del viacrucis, ofrece un marco incomparable para la representación. La puesta en escena involucra a casi 115 participantes totalmente aficionados que llevan "dos o tres meses" ensayando. Tras el éxito del año pasado, cuando se cubrieron 1.500 sillas, este año el aforo se ampliará hasta las 4.200 personas. "Creemos que este año va a romper el techo", ha afirmado el presidente del Paso Morado. Aunque el Vía Crucis viviente ha ganado un gran protagonismo, el Jueves Santo sigue siendo el día de referencia para la cofradía, cuando preside la Procesión del Perdón. En ella desfilan el trono del Cristo del Perdón y la Santa Cena de Nicolás Salzillo, que Latorre ha calificado como "referencia y buque insignia de la cofradía", además de valiosos bordados que "engrandecen la Semana Santa". El Paso Morado también custodia el tesoro del Vía Crucis tradicional del Viernes Santo por la mañana, cuyos orígenes se remontan a cerca del año 1600. Esta manifestación de fe, transmitida de padres a hijos, es "la mayor manifestación de público en cuanto a su participación", ha explicado Latorre, contando con rezadores de la huerta y de la propia cofradía. "No hay parangón en esta situación", ha sentenciado. De cara al futuro, el Paso Morado apuesta por la puesta en valor de sus dos espacios museísticos, el Museo del Viacrucis y el Museo Nicolás Salzillo. El objetivo, según su presidente, es buscar "más calidad que la cantidad", apostando por la excelencia en el bordado y la protección de su patrimonio de arte sacro, siempre dentro de la fe católica que procesan. Latorre ha reivindicado el papel de su cofradía como "eminentemente religiosa", que aporta un "contrapunto" a los desfiles bíblicos, con el "máximo respeto al resto de cofradías". Ha concluido que todas las cofradías tienen su significación y que, sin esta diversidad, "no sería esta Semana Santa la que es".
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