José Manuel Humanes, saetero en la Semana Santa de Sevilla:
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José Manuel Humanes, saetero en la Semana Santa de Sevilla: "He invitado a gente al balcón incluso de fuera de España y están con los ojos y la boca abierta"

La saeta forma parte de la liturgia de la Semana Santa, especialmente en el sur de España. Es una canción a capela que suele entonarse durante la procesión. José Manuel Humanes es saetero de Sevilla, y además fundador de una escuela en la capital hispalense para formar a nuevos expertos en este estilo que tiene sus raíces en el flamenco. Entre sus alumnos las mujeres ganan a los hombres, con un amplio abanico de edades. “El más joven tiene catorce años y la mayor 79”, precisa en 'Ecclesia al día' “La saeta eran unas coplillas que cantaban los franciscanos en el siglo XIV cuando iban a las misiones, de ahi lo cogen los flamencos y la enriquecen”, ha explicado Humanes en 'Ecclesia al día', agregando que “si nos vamos al árbol genealógico del flamenco lo primero que vemos es el canto madre que es la toná, el martinete, la seguidilla, la carcelera y luego la saeta”. Ser saetero no es sencillo. De hecho, en la escuela de José Manuel Humanes se realiza un casting previo donde se requieren ciertas cualidades de voz y oído: “Una vez que vemos que la persona es correcta empezamos a formarla, pero no solo en el cante, sino en la historia o el protocolo de cómo ir vestido”. La saeta, que está compuesta por cinco versos octosílabos, rima entre sí en los pares e impares: “Al alumno le grabamos los dos primeros versos y se lo aprenden. Luego le damos la tercera, y así hasta completarlo. Las clases son de septiembre y hasta dos semanas antes de la Semana Santa”, ha precisado el saetero hispalense. Preguntado por el protocolo de vestimenta, José Manuel Humanes ha detallado que del Viernes de Dolores al Miércoles Santo el atuendo adecuado es traje azul y camisa y corbata de color. Durante el Triduo Pascual, del Jueves al Sábado Santo, el estilo es más sobrio: “Debe ser traje oscuro, camisa blanca y corbata negra. Es fundamental”. Además de la vestimenta, también hay unos ritos que debe cumplir el saetero: “Lo normal es cantar en el balcón cuando tienes al paso parado delante, y cuando terminas de cantar el saetero se retira y se mete dentro porque el protagonista es el paso, tu vas a rezar. No somos los protagonistas, hacemos un rezo cantado”, ha puntualizado. Humanes ha destacado también que el saetero suele componer sus propias letras, aunque reconoce que “lo más difícil es cantarla más que crearla”. El estilo desgarrador de una saeta obliga a quienes la cantan a cuidarse durante todo el año. Humanes ha ofrecido algunas claves, donde destaca el descanso, los alimentos y el ejercicio. “Lo primero es dormir mínimo ocho horas para descansar la voz. Debes llevar la garganta tapada, todavía no hace tiempo caluroso y de noche refresca; no beber cosas muy frías ni muy calientes para el contraste de la garganta; no tomar cosas con mucho azúcar como la miel o no comer caramelos de menta porque refresca la garganta y al respirar por la boca puede haber una bocanada de aire y te quedas ronco”, ha detallado. Pese a sus años como saetero, Humanes asegura que los instantes previos al canto la sensación es “de nerviosismo, de responsabilidad, de que no se te olvide la letra... Los nervios hacen que la capacidad pulmonar sea menor de la que quieres tener, pero cuando llega el momento de ponerte delante de la imagen parece que no hay nadie aunque haya una multitud”, ha descrito. Y es que para los que son ajenos al mundo saetero, su reacción es de sorpresa: “He invitado a gente al balcón incluso de fuera de España y están con los ojos abiertos y la boca abierta. Te preguntan si no hay micrófono, y les dices que es de viva voz, y cuando te preguntan por dónde consigo esa potencia de voz les digo que practicar mucho, ensayar todo el año y se quedan alucinados por el ambiente”, asegura.

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