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A punto de cumplirse un año del gran apagón que dejó sin suministro eléctrico a toda la península Ibérica, afectando a casi 60 millones de personas en España y Portugal, nuevas informaciones contradicen la versión oficial del Gobierno. La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha comparecido este lunes en la comisión del Senado asegurando que el incidente fue algo imposible de anticipar. En su intervención, la ministra ha insistido en que "no había ningún aviso, ninguna alerta, ninguna señal que indicara que el 28 de abril ocurriera lo que ocurrió". Sin embargo, tal y como se ha sabido, una serie de llamadas en los días previos al colapso, que se reprodujeron en la parte de la comisión vetada a los medios, demuestran que los técnicos de Red Eléctrica sí eran conscientes de los graves problemas que sufría el sistema. Una de las conversaciones internas que más ha llamado la atención ha sido la del 16 de abril, doce días antes del apagón. En ella, los operarios de las compañías eléctricas y los trabajadores de Red Eléctrica ya comentaban la situación. "Hemos tenido hace un momento un pico de tensiones, han subido mucho, y hemos tenido que regular todas las subestaciones", señalaba un técnico, a lo que otro respondía: "Está muy inestable todo". En ese momento, se atribuyó la inestabilidad a la falta de energía nuclear en el sistema, coincidiendo con la desconexión de tres reactores nucleares (Trillo, Almaraz 1 y Cofrentes) por decisión de Red Eléctrica y el Gobierno. Dos días antes del corte general, el 26 de abril, las conversaciones apuntaban directamente a otra causa. "Llamaba para ver qué pasa, porque estamos teniendo un montón de oscilaciones", se escucha en una grabación, donde la respuesta es tajante: "Sí, es por problemas de la fotovoltaica". A pesar de que la situación se repetía, los responsables siguieron sin darle la importancia necesaria. El mismo día del apagón, el 28 de abril, los problemas se agravaron. A las 11 de la mañana, un operador alertaba de que las tensiones en una línea principal estaban "oscilando mucho", identificando de nuevo como causa "el tema de la fotovoltaica". La situación era generalizada en la red y los técnicos intentaban mitigar los efectos sin éxito. Cuarenta minutos más tarde, la preocupación era máxima. Un operador preguntaba si la situación de inestabilidad, causada por "la solar, que entra por ajustes", se mantendría durante todo el día. "Y no solo el día, veremos a ver este verano", fue la inquietante respuesta desde Red Eléctrica. Apenas cinco minutos después, otro técnico advertía de las consecuencias que podían tener los picos de tensión en la red. En una de las últimas comunicaciones antes del desastre, un operario alertaba: "Hemos tenido uno a las 10:40 y otro hace 5 minutos. [...] Pues así nos puede disparar las plantas". La conversación confirmaba que los picos de tensión se debían a "la entrada de la solar" y que la situación era imposible de gestionar: "No nos da tiempo a regular". Minutos después de este aviso, se produjo el apagón masivo. Estos audios contradicen frontalmente la versión oficial de Red Eléctrica, presidida por la exministra socialista Beatriz Corredor, que calificó el evento como "puntual y excepcional" y no como un fallo de gestión. La empresa, participada en un 20% por la SEPI, y el propio ministerio, con Sara Aagesen al frente, han negado que tuvieran constancia previa del riesgo. Tras el incidente, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) renunció a elaborar el informe que debía señalar a los responsables del apagón. En su lugar, ha propuesto una serie de "mejoras" y ha sugerido que el coste de restaurar la red lo asuman los propios consumidores a través de un suplemento mensual en el recibo de la luz.
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