ABC
Dicho a lo bruto, el personal está hasta las narices de la gente que le gobierna. Y, en la medida que los conocen, también de los que aspiran a gobernar. Se vota el mal menor para librarse de un mal mayor sin ninguna certeza de que esa distinción vaya a perdurar en el tiempo. Unos y otros, a derecha e izquierda, ya han dejado noticia de su impronta. Poca cosa. Pero el ser humano no está diseñado para vivir sin esperanza. Por eso, en cuanto surge en el panorama alguien que suena a novedad resulta inevitable concederle el beneficio de la duda. Pasó con Ciudadanos, luego con Podemos y ahora con Vox. ¿A la tercera irá la vencida? ¿Abascal colmará... Ver Más
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