Cope Zaragoza
En España mueren cada año entre 2.500 y 3.000 niños, aunque son 25.000 quienes precisan de cuidados paliativos al padecer enfermedades incurables, aunque solo una minoría los recibe. Desde hace 17 años, Ricardo Martino es jefe de la unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Niño Jesús de Madrid. En este tiempo se ha tenido que enfrentar cientos de veces a un momento muy duro: comunicar a las familias que su hijo no tiene cura. Pese a todo, Martino recalca en una entrevista en 'La Tarde' que en la unidad paliativa “nos ocupamos de la vida de la gente, no de la muerte”. Y es que en esta unidad, los niños con enfermedades incurables puede permanecer años: “Hay niños con el diagnóstico, pero sabes lo que va a pasar cinco o quince años después por el tipo de enfermedad que tiene”, ha recalcado. A lo largo de estos 17 años, Ricardo Martino se queda con las enseñanzas de los más pequeños en momentos de suma dificultad, como es el tratamiento o los dolores: “Los niños me enseñan la verdad y a vivir el presente. Los niños no mienten, cuando están bien juegan, cuando están mal están quietos pero si les da un analgésico, se levanta y juega”, ha señalado. Pero que sean pequeños no quieren decir que no tengan curiosidad por la muerte. De hecho, el pediatra ofrece consejos a los padres cuando su hijo le pregunta por el final de nuestra existencia. “Lo importante es saber qué ha pasado en el interior del niño para saber por qué lo pregunta, y es importante saberlo porque sino a veces podemos contestar bruscamente”. Y es que aunque parezca sorprendente, a veces lo que más preocupa al niño no es la muerte en si misma, sino “el dolor, la soledad, la despedida, su hermano o su perro”, sostiene Martino. Por su experiencia, los niños tienen pocos problemas con la muerte, a diferencia de los adultos, que la conciben como “un hecho existencial”. Para los profesionales de la unidad paliativa tampoco es fácil el acompañamiento a menores con enfermedades graves incurables. Por ello, Ricardo Martino aconseja “saber qué te hace falta para estar bien, aprender a saber que no te mueres tú con cada niño, que lo tienes que acompañar y estar en plena forma”, ha subrayado. Para los padres, perder a un hijo no entra en la cabeza. De ahí que el jefe de la unidad de Cuidados Paliativos pediátricos del Hospital Niño Jesús de Madrid opine que la tarea más importante del profesional sanitario es “decir bien las cosas”, aunque no haya una fórmula reglada. “Podemos hacer mucho bien o mucho más con nuestra comunicación”. En este sentido, Martino estaca la importancia de transmitir la verdad a la familia pese a la crudeza: “Es importante que la familia se sitúe, su hijo tiene una enfermedad incurable, no nos importa cuanto vaya a vivir, sino cómo va a vivir y de eso nos ocupamos. La familia necesita tiempo, espacio, comprensión, que si tiene que llorar, se cae al suelo o se queda en silencio que nadie se inquiete por eso en ese momento y nosotros tenemos que permitir que se den esos espacios. Las familias necesitan saber que su hijo esté bien atendido”, ha agregado. Cuestionado por el papel de la fe en su tarea, Ricardo Martino es contundente: “La muerte no solo es que no es el final, sino que mi trabajo es sostenible porque no todo depende de mis fuerzas, así que mi fe me ayuda a tener fuerzas para los demás, a tener tranquilidad, mirar más allá y poder confiar en más allá de lo que puedo sacar por mi propio esfuerzo”, ha sostenido.
Go to News Site